Aquellos maravillosos años de la informática Aquellos maravillosos años de la informática
Este artículo desea homenajear a aquellos pequeños detalles –inicialmente irrelevantes– que los amantes de la informática no olvidan con el paso de los años... Aquellos maravillosos años de la informática

Este artículo desea homenajear a aquellos pequeños detalles –inicialmente irrelevantes– que los amantes de la informática no olvidan con el paso de los años ¿Por qué no mirar al pasado de la informática con melancolía?…

Algo tan simple y tan falto de protagonismo como el teclado del «IBM PC AT», el primer ordenador PC con microprocesador y bus de dieciséis bit, es origen de un grato recuerdo para muchas personas. Con aquel teclado, diferente a cualquiera que se haya fabricado jamás, era increíble la experiencia al tacto de aquellas teclas «elevadas» y que hacían un «click» especial al pulsarlas. En aquel ordenador, solo por la satisfacción de teclear, apetecía trabajar todos los días. Desde la época de liderazgo de IBM no se ha vuelto a fabricar teclado alguno que tan siquiera se acerque en calidad; en aquellos años el ordenador se fabricaba para durar toda una vida entera, ahora se fabrican para que no duren más de lo estipulado. Cosas del capitalismo consumista.

Quedar en la calle con los amigos para intercambiar software, utilizando como medio portable los disquetes de tres y media pulgadas, así como para comentar todos los aspectos propios del día a día en una tecnología en ebullición, forma parte de los recuerdos anhelados en la actualidad. Al final de la década de los años ochenta, y principio de la década de los noventa, no existían las redes de comunicaciones como Internet, ni telefonía móvil, ni ningún otro tipo de comunicación que no fuera salir a la calle y socializarse.

De aquella época también permanece el recuerdo al utilizar un destornillador y un mechero de cocina para agujerear la derecha inferior del disquete de tres y media pulgadas. Con aquel sencillo truco se duplicaba el espacio en el disquete de baja densidad, engañando al ordenador para que creyera que era de alta densidad ¿Por qué se hacía aquello? Porque la diferencia de precio entre los disquetes de baja densidad y los de alta era importante; los jóvenes en aquella época debían mirar mucho por la economía, que era escasa; n existía el «pijerío» que existe en la actualidad ni los precios en informática eran competitivos.

En la actualidad, quedan pocas revistas especializadas y las que aún se publican se redactan en torno a los intereses económicos de los anunciantes.

Las revistas especializadas en informática forman parte de otro bonito recuerdo, por ejemplo la revista «PC Magazine». Aquella revista, además de comentar lo último en informática —productos inaccesibles para los aficionados de la informática—, publicaba interesantes artículos de programación y cursos de informática por capítulos. En la actualidad, quedan pocas revistas especializadas y las que aún se publican se redactan en torno a los intereses económicos de los anunciantes.

Con la llegada de Internet las revistas perdieron mucha fuerza, y hoy en día no es fácil lograr que una revista sea rentable cuando cualquier tipo de información se puede conseguir en tiempo real en la red. Solo quedan revistas digitales como es ParcelaDigital.

Cuando los ordenadores «clónicos» —equipos montados localmente con piezas adquiridas por separado— estaban de moda, en la mitad de la década de los años noventa, existía una fiebre generalizada en los aficionados experimentados de ir actualizando cada poco tiempo su equipo: quitando unas piezas, poniendo otras más modernas, añadiendo memoria, aumentando discos duros, etcétera. Y siempre se mantenía un contacto continuo con otras personas para intercambiar experiencias, los nuevos componentes ofertados en el mercado, etcétera.

En la actualidad, ha vuelto la tendencia de adquirir equipamiento informático de marca con alto nivel de integración, seguramente por el crecimiento de la demanda de los equipos portátiles y por la bajada de precios de venta al público impuestos por los fabricantes; también porque nadie quiere arriesgarse con equipos de variopinta mezcla y sin control de calidad. La calidad está en las cadenas de montaje de los grandes fabricantes. Debido a esto, con el paso del tiempo, se ha perdido el espíritu «clónico».

También es cierto que la diversificación de la informática hacia tabletas y telefonía móvil ha conseguido que el ordenador personal pierda fuerza en los domicilios. En los últimos años se utilizan menos los ordenadores personales y más otro tipo de dispositivos portables.

La parte lúdica de la informática también es importante en la vida de todos los aficionados a la informática. Bien es cierto que jugar demasiado no es bueno, pero sí es positivo jugar de vez en cuando con el ordenador o consola.

Actualmente, los videojuegos son espectaculares y complejos, casi replicando la vida real. Y el mercado comercial que mueve la parte lúdica de la informática, actualmente, supera al cine y a la música; es un sector muy importante dentro de la economía mundial.

El desarrollo profesional contemporáneo de videojuegos está basado en el uso de potente equipamiento multimedia y audiovisual, más que en un talento especial para la informática totalmente dependiente del desarrollo de software.

Se recuerdan con cariño aquellos juegos del pasado que eran tan adictivos como los realistas actuales. Hoy en día, el «abandonware» —o videojuego obsoleto y antiguo— no podría llamar la atención de los aficionados porque tecnológicamente son prehistóricos. Pero los que tuvimos el privilegio de jugar hace casi treinta años a juegos como «La Abadía del Crimen», «Goody», «Maniac Mansion», «Police Quest», «Prince of Persia», «Test Drive», etcétera, pudieron disfrutar de una época sin igual donde lo que se mostraba en pantalla realmente parecía ciencia ficción, dónde el mérito de los equipos de desarrolladores de aquellos juegos era indudable, ya que muchos de aquellos juegos eran íntegramente desarrollados en lenguaje ensamblador. Fue una época especial y diferente a la actual, porque el desarrollo profesional contemporáneo de videojuegos está basado en el uso de potente equipamiento multimedia y audiovisual, más que en un talento especial para la informática totalmente dependiente del desarrollo de software.

Los juegos conversacionales merecen una mención exclusiva. Toda la serie de juegos de «Sierra Online» marcaron una época, como por ejemplo «Leisure Suit Larry», «Police Quest», «King Quest», o «Space Quest», juegos de buena calidad gráfica y desarrollados íntegramente en lenguaje ensamblador; juegos en los que había que seguir la aventura escribiendo en texto las acciones deseadas para los personajes.

Cuando las comunicaciones informáticas eran rudimentarias y solo aptas para grandes empresas o entidades, y cuando el usuario doméstico estándar no concebía tan siquiera la idea de utilizar su ordenador para comunicarse con otros equipos de cualquier otra parte del mundo, existía un tipo de comunicación muy básica que utilizaba la línea telefónica analógica de hilo de cobre y un sencillo «modulador/demodulador de onda o módem» de conexión serie.

A finales de los años ochenta solo unos pocos podían realizan conexiones a bases de datos «BBS» localizadas en cualquier parte del mundo utilizando un «módem» de trescientos o mil doscientos baudios; era la tasa de transferencia más rápida de la época.

Para realizar la conexión era necesario ejecutar manualmente cada uno de los comandos, y se utilizaba un sencillo programa de terminal de comunicaciones como, por ejemplo, el conocido «Carbon Copy». Normalmente, las llamadas se realizaban contra servidores «BBS» nacionales, por el tema del coste de las llamadas.

Aquello era muy rudimentario pero, la necesidad de ejecutar todo a mano, requería el uso de buenos conocimientos y por eso muchas personas recuerdan con cariño aquellas arcaicas conexiones remotas; sistemas tradicionales que quedaron grabados en la mente con el paso de los años. Todas aquellas lentas comunicaciones analógicas forman parte de la antigua cultura liquidada con la llegada a los ordenadores basados en entornos gráficos.

El editor hexadecimal fue otra fuente insaciable de momentos únicos para muchos aficionados a la informática. Hace veinticinco años, el editor hexadecimal era la herramienta más importante para cualquier informático con una mínima proyección de futuro. Con los editores hexadecimales se podían reparar archivos, traducir software, modificar el contenido de videojuegos para cambiar determinadas partes. Hoy en día el editor hexadecimal apenas se utiliza, aparte de ser el complemento de un desensamblador para modificar saltos en un software determinado.

En el aspecto de los periféricos, la evolución tecnológica también ha modificado muchas cosas. Concretamente, respecto algo tan inherente a la informática como el ruido, es importante comentar —anecdóticamente— un dato curioso. Las impresoras de los años ochenta, por ejemplo las matriciales, eran muy ruidosas no pudiendo imprimir en cualquier momento del día por ser molestas; una fuente inagotable de decibelios. Incluso en algunas empresas se compraban campanas aislantes del ruido donde en su interior se colocaba la impresora «matricial de carro ancho», o incluso la impresora de «margarita», que es más antigua todavía e igual de ruidosa. En la actualidad, cualquier impresora es extremadamente silenciosa.

En cambio, los ordenadores de los años ochenta eran completamente silenciosos y con el paso de los años han aumentado de forma considerable el ruido que emiten ¿Por qué sucede esto? Porque los primeros ordenadores no generaban tanto calor y no necesitaban ventilación. En los ordenadores modernos son necesarios ventiladores sobre determinados componentes para mitigar el exceso de calor, incluso algunos sistemas extremos incluyen tecnologías más complicadas de enfriamiento como las «Células Peltier».

Realmente es curioso comprobar que en productos tan unidos e identificados entre sí, como ordenadores e impresoras, la evolución ha sido completamente inversa, al menos en el aspecto del ruido.

Otro dato importante es la pérdida de protagonismo de las impresoras de papel en la actualidad; el crecimiento del uso del correo electrónico gracias a las grandes redes de comunicación que unen todo y a todos, y el crecimiento de un sentimiento ecologista, ha provocado que un periférico tan importante como la impresora se convierta en un dispositivo completamente secundario, y en constante pérdida de protagonismo.

Seguramente se quedan en el tintero muchos recuerdos destacables… este artículo solo pretende hacer un breve viaje al pasado y soltar algunas dosis de melancolía. Cualquiera de los recuerdos del pasado descritos en este artículo se corresponde con una tecnología inferior a cualquiera actual; no tiene mucho sentido la comparación entre diferentes épocas. Pero al mencionar estos recuerdos del pasado y de aquellas tecnologías rudimentarias, se hace con cariño porque contaban con mayor carga intelectual: requerían mayor talento. Aquello marcó una época de inicio de una nueva tecnología que estaba a punto de provocar una gran expansión; en ningún momento se desea expresar que aquellos tiempos fueron mejores a los actuales, simplemente fueron diferentes y con mayor carga sentimental.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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