Diego Gutiérrez, fundador de Graphics and Imaging Lab, y ganador del Google Faculty Research Award Diego Gutiérrez, fundador de Graphics and Imaging Lab, y ganador del Google Faculty Research Award
Diego Gutiérrez, fundador del grupo de investigación Graphics and Imaging Lab en la Universidad de Zaragoza, es uno de los grandes talentos que permanecen en... Diego Gutiérrez, fundador de Graphics and Imaging Lab, y ganador del Google Faculty Research Award

Diego Gutiérrez, fundador del grupo de investigación Graphics and Imaging Lab en la Universidad de Zaragoza, es uno de los grandes talentos que permanecen en España desarrollando importantes labores de investigación en el campo de la informática gráfica. Colaboró en diversos proyectos con entidades tan importantes a nivel mundial como son la NASA, Disney, o el MIT Massachusetts. Obtuvo su tesis doctoral en el año 2005, y en el año 2013 la acreditación como Catedrático de la Universidad de Zaragoza. En el año 2015 ganó el prestigioso galardón Google Faculty Research Award.

¿Qué es Graphics and Imaging Lab?

Es el grupo de investigación de la Universidad de Zaragoza que fundé en 2008. Nos dedicamos a temas de informática gráfica (generación de imágenes por ordenador), imagen computacional (algoritmos que permitan mejorar los dispositivos de captura y visualización de imágenes), y realidad virtual. Su núcleo está formado por tres profesores, dos estudiantes post-doctorales y, en estos momentos, seis estudiantes de doctorado.

Grandes entidades de prestigio mundial han querido contratar sus servicios, ¿nos puede nombrar algunas de esas entidades con los que ha colaborado en los últimos años?

En cuanto a empresas e instituciones gubernamentales, hemos trabajado o estamos trabajando con Disney, Nvidia, Adobe, Google, Microsoft, la NASA… En cuanto a universidades, colaboramos con las principales de Estados Unidos, Europa y Asia: MIT, Stanford, Yale… O por ejemplo Tsinghua y Zhejiang en China, quizá menos conocidas aquí pero que siempre ocupan los dos primeros puestos del «ranking» en su país.

¿La Realidad Virtual es actualmente una realidad para el público en general o es una especialidad que requiere todavía mayor evolución?

Hay que tener un poco de cuidado. El concepto de realidad virtual lleva existiendo desde hace muchas décadas, desde que Ivan Sutherland presentara los primeros prototipos a finales de los 60, pero nunca llegó a cuajar realmente porque el hardware y el software no estaban a la altura de los conceptos planteados. Tuvo un par de intentos de resurgimiento, allá por los años 80 y unos 15 años después, pero fueron intentos precipitados, un poco forzados: aunque el software comenzaba a despegar, el hardware seguía presentando muchas limitaciones que hacían que la experiencia no fuera muy positiva. Ahora por fin parece que estamos en un punto donde tanto el hardware como el software pueden combinarse para dar al público, si no toda, sí al menos parte de la experiencia prometida desde los años 60. Y esa parte parece que es gratificante, lo cual ha generado una gran realimentación al impulso actual. Pero sería un error pensar que ya hemos conquistado la realidad virtual. Yo diría que estamos aún en pañales, dando los primeros pasos. Por ejemplo, dudo que las gafas actuales sean el dispositivo que veamos dentro de 10 años, son demasiado pesadas e intrusivas. Además, siendo puristas, la promesa de la realidad virtual (tecnología, aplicaciones, interacción…) va todavía mucho más allá de lo que podemos hacer hoy por hoy.

¿En qué punto concreto de su evolución se encuentra la Realidad Virtual?

Como ya he dicho, creo que estamos empezando. Lo cual desde el punto de vista de un investigador es muy estimulante, ¡porque hay muchas cosas que estudiar, que hacer y que descubrir! Al ser una ciencia multidisciplinar, no sabemos de dónde vendrá el siguiente impulso; hace pocos años la industria de la telefonía móvil dio sin querer un gran empujón al campo con la presentación del iPhone: alguien se dio cuenta de que las pantallas de estos móviles tenían ya una buena resolución, tan buena que si las poníamos cerca de los ojos de manera que ocuparan casi todo nuestro campo visual, la sensación de inmersión era muy fuerte. El cerebro nos echa una mano, ya que es tremendamente plástico, y está dispuesto a amoldarse a lo que sus sentidos le planteen… La evolución de la realidad virtual seguirá seguramente siendo una conjunción de investigación directa de problemas concretos, y descubrimientos más o menos inesperados o particularmente inteligentes provenientes de distintos campos: electrónica, informática gráfica, neurociencia…

¿Qué es el Google Faculty Research Award?

Es un premio que concede anualmente Google a varios investigadores de todo el mundo, por su investigación en temas punteros de interés para Google. En mi caso me lo concedieron por nuestro trabajo en femtofotografía, que comenzamos en 2013 en colaboración con el MIT: fuimos capaces de capturar imágenes a un billón de fotogramas por segundo. Esto es tan rápido que podemos ver por primera vez el movimiento de la luz (¡que viaja a 300.000 kilómetros por segundo!). Tres años después, trabajamos con la NASA para ver cómo podría usarse esta tecnología en la inspección remota de planetas y satélites. Esta es una aplicación en la que no habíamos pensado cuando presentamos nuestro trabajo tres años atrás. Pero como digo siempre, para mí lo más excitante en la investigación es lo que no puedes prever.

¿Qué ha significado para usted ganar el Google Faculty Research Award?

Es un orgullo, claro, y un reconocimiento para todo el grupo de que estamos haciendo las cosas bien. Me gustaría insistir en lo de «todo el grupo», porque nada de esto se consigue en solitario. Todos tienen su cuota de mérito en todo lo que hacemos.

Durante los años de la crisis se ha criticado mucho la caída en la inversión en Investigación y Desarrollo en España ¿Ha tenido que parar proyectos de investigación por falta de inversión?

Nosotros tenemos suerte de que solo necesitamos ordenadores para trabajar, y estos además son relativamente baratos. No precisamos de cultivos, muestras refrigeradas, etcétera, que sí que pueden echarse a perder. Somos afortunados en ese sentido. Pero la caída en inversión en «I+D» ha sido y es un completo desastre para la ciencia española, algo que solo un gobierno muy corto de miras puede hacer ante una crisis. Hay muchos otros investigadores que sí han tenido que parar proyectos en marcha. Y estos no tienen una tecla de pausa, de manera que cinco años más tarde los retomas donde estabas y punto. Tienes que volver a empezar, trabajar mucho solo para volver al punto donde lo habías dejado, y además el resto del mundo ha seguido adelante sin ti, con lo que tu trabajo se ha quedado desfasado. Además, hay otras consecuencias de los recortes de investigación, como la fuga de cerebros, la imposibilidad de ofrecer contratos dignos a gente muy válida… Sí, es un desastre. Parece un mal endémico en este país. Hemos tenido recientemente muchos meses de elecciones, reelecciones, discusiones, negociaciones… ¿y cuántas veces se ha hablado de invertir seriamente en ciencia? Según publicó el diario El País hace un par de años, los únicos países por debajo de nosotros en inversión en «I+D» son Letonia, Lituania, Polonia, Luxemburgo, Eslovaquia, Croacia, Rumanía, Bulgaria, Grecia y Malta. Países como Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Austria… nos duplican o casi triplican en inversión. Deberíamos plantearnos seriamente qué tipo de país queremos ser, e invertir en ello más allá de las miradas «cortoplacistas» de las siguientes elecciones.

¿Cómo ve usted el nivel de conocimiento de los investigadores españoles en Ingeniería e informática?

Hay talento de sobra. En ingeniería, en informática, y en otros muchos campos. Donde no podemos competir es en inversión, y en la incapacidad de retener talento o atraer talento de fuera. Muchas veces esta incapacidad es puramente burocrática: el papeleo que se requiere en España para atraer a un investigador extranjero tarda cerca de un año en completarse. Esto es absurdo. Yo he estado en tribunales de tesis en Europa, donde el nuevo doctor se iba a trabajar a una universidad americana la semana siguiente. Si quisiéramos traerlo a España, que ya de por sí sería difícil, el nuevo doctor se enfrentaría a un año de papeleo antes de poder venir. Así que, por supuesto, no vienen.

En la época actual, ¿hay fuga de cerebros españoles hacia el extranjero?

Cualquiera que diga que no, no sabe de qué está hablando. Claro que la hay. Y sí, está muy bien que un investigador salga fuera una temporada, esté dos o tres años formándose en otros grupos, aprenda otras formas de hacer las cosas, a pensar de manera independiente… Yo he estado más de tres años fuera en total, y acabo de venir de una estancia de tres meses en Stanford. Salir es bueno, pero pudiendo volver, claro. Y ahí fallamos estrepitosamente.

Usted no aceptó ofertas muy tentadoras llegadas del extranjero y permanece trabajando en Aragón. La decisión de no irse, ¿es una cuestión de orgullo o de confianza en los recursos de investigación existentes en España?

Yo siempre he dicho que quiero hacer ciencia en España. Hay gente muy buena. Fui a una universidad pública, y en ese sentido es casi un orgullo hacer ciencia aquí. Pero también pido que se hagan las cosas bien, claro. Y ya he puesto algunos ejemplos no demasiado alentadores en este sentido… Al final uno evalúa muchas cosas: el trabajo, la parte personal… todo. Es una decisión personal, no quiero que se entienda como una cruzada. Yo no sería necesariamente más feliz en una universidad americana con 50 veces más recursos y prestigio, si pierdo mi día a día de aquí, las pequeñas cosas que es donde creo que está la felicidad.

¿Nos puede decir un proyecto informático de terceros que le haya marcado (o admire) a lo largo de su recorrido profesional?

¡Muchos! No quiero nombrar uno, porque seguro que en cuanto lo haga se me ocurre otro quizá hasta mejor. Proyectos que tienen que ver con la investigación del espacio, con la búsqueda de curas para incapacidades… casi todos tienen una componente informática, ya que es un campo bastante transversal. A mí en concreto lo que más me marcó fue Toy Story, la primera película hecha completamente por ordenador, en 1995, que acabó de decidirme por trabajar en este campo.

¿Windows, Linux, IOS, o Android?

Uso Mac. Pero casi toda la investigación la hacemos sobre máquinas Windows. Otras veces hemos usado Linux, IOS, Android… Lo que se necesite.

¿Su dispositivo más utilizado: PC de escritorio, portátil, MAC, Tablet, o teléfono móvil?

Ordenador personal de sobremesa, un iMac. El móvil lo llevo casi siempre apagado…

¿Quién es su personaje «malo» en la historia de la informática?

No lo sé, no tengo ninguno señalado como tal.

¿Quién es su personaje «bueno»?

Todos aquellos que innovan, que buscan soluciones a problemas difíciles o aparentemente imposibles, o que simplemente buscan hacer lo que nadie antes ha hecho, aunque no tenga una aplicación práctica aparente.

¿El mejor invento de la informática?

El Ctrl-Z

Gracias a Diego Gutiérrez por responder a nuestras preguntas.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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