Cuando la informática era electrónica y no existía Internet Cuando la informática era electrónica y no existía Internet
Nos situamos en los años 1989 y 1990, la informática comenzaba a eclosionar poco a poco (el mayor «boom» se produciría años después, en 1994 y... Cuando la informática era electrónica y no existía Internet

Nos situamos en los años 1989 y 1990, la informática comenzaba a eclosionar poco a poco (el mayor «boom» se produciría años después, en 1994 y 1995) y los ordenadores compatibles con IBM PC comenzaban a tener presencia no sólo en pequeños negocios, sino también en domicilios, al mismo tiempo que perdían esa misma presencia los basados en el famoso y magnífico Zilog Z80.

En aquellos años no existía Internet abierto al público y al mundo comercial todavía, lo más parecido era la conexión a ordenadores con «BBS» («Bulletin Board System») por medio de una primitiva línea telefónica y un más primitivo módem de 300 baudios (ya existían módems de 1200 baudios, o mejor dicho, «bps», pero las líneas telefónicas no soportaban aquella velocidad en el año 1989). Internet es el gran medio para aprender y para obtener información sobre todo y, por ello, pueden imaginarse ustedes lo difícil que era tener acceso a la información y aprender cuando no existía la Gran Red.

Hoy en día la electrónica se ocupa de diseñar el producto, y del proceso para ser lanzado al mercado. Pero una vez que el producto llega al usuario final, la llamada «post-venta», para la electrónica murió hace mucho tiempo. Todo aquello que se estropea solo es reparado dentro de los periodos de garantía y, en la mayoría de los casos, nada se repara, se sustituye el componente entero dañado. Y si la avería es complicada, se entrega al cliente un producto nuevo. Y cuando pasa la garantía, lo mismo, nada es reparado, se estropea algo, se compra un producto nuevo… si se estropea, por ejemplo, la tarjeta gráfica de mi ordenador, compro otra y la sustituyo.

No siempre fue así, y la informática-electrónica de hace treinta años era muy diferente a la actual. Para empezar, comprar un PC era muy costoso, y si se estropeaba, se reparaba cambiando, literalmente, condensadores, chips, puenteando circuitos… es decir… se practicaba la electrónica más pura y dura. Además no existía un mercado de componentes que fuera más allá de unos chips «DIP» de memoria RAM y algún que otro componente vendidos por piezas. Por eso me gustaría compartir aquí, en este artículo, un par de vivencias personales de aquellos años.

La fuente de alimentación quemada

En el año 1989 tenía en casa un ordenador Dynadata PC —fabricado por Daewoo— que contaba con un disco duro de 20 Megabytes, disquetera de 5¼ pulgadas, 640 Kilobytes de RAM, y un monitor monocromo conectado a una tarjeta gráfica Hércules. En aquellos años sabía programar en BASIC y en lenguaje C —utilizaba el famoso IDE/compilador Turbo C o el GW-Basic con el que se podían hacer cosas muy interesantes—, pero el hardware era un lugar muy oscuro para mí en aquella época (el mercado y las posibilidades tampoco daban juego a ello), y sobre electrónica no contaba con conocimiento alguno. Años más tarde, cuando estudié ingeniería, me tocó aprender sobre electrónica y diseñar circuitos electrónicos completos en el famoso «PSPICE» lectivo.

Un día el ordenador hizo «plof»… se apagó y no volvió a encender. En el año 1989, en mi ciudad, existían tiendas de informática que vendían ordenadores pero poco o nada reparaban si se alejaba más allá del software. Lo que hacían era llevar el ordenador a un técnico en electrónica ajeno al negocio, y para hacer aquello, lo hacía directamente yo… llevé el ordenador a un taller de reparación de electrónica. El problema estaba en la fuente de alimentación, y el técnico sustituyo un par de condensadores, y otra vez a funcionar. Creo recordar que aquella reparación costó unas 8.000 pesetas de la época.

Hoy en día, si sucediera una situación similar, muy fácilmente hubiera detectado que era la fuente de alimentación, hubiera ido a la primera tienda —o quizás a Internet directamente— a comprar una fuente, y en 10 minutos la hubiera sustituido.

Cambiando la tarjeta gráfica

Lo habitual en el año 1989, en el caso de los ordenadores PC, era tener una tarjeta gráfica Hércules o una tarjeta IBM CGA, que era la que se estaba convirtiendo en el estándar (las tarjetas EGA o VGA eran dispositivos que solo se podían ver en revistas de informática). La tarjeta gráfica Hércules contaba con una mejor resolución pero no mostraba colores en pantalla… era una tarjeta monocroma. La CGA contaba con peor resolución, pero era capaz de mostrar en baja resolución 4 colores simultáneamente pudiendo elegir sobre dos paletas de colores diferentes. En alta resolución también era monocroma. El caso es que aquellos 4 colores daban mucho juego a la hora de tocar temas gráficos, y el empuje de IBM hizo que la CGA se convirtiera en estándar en detrimento de la especificación Hércules creada por un fabricante ajeno a IBM.

Mi ordenador Dynadata PC contaba de serie con una tarjeta gráfica Hércules, pero era difícil encontrar software que corriera para aquella gráfica. Así que un día de 1989 compré una tarjeta gráfica CGA, y con ello un monitor en color para esa gráfica. En aquellos años los monitores eran mono-frecuencia, así que había que comprar un monitor concreto para cada tarjeta gráfica. Y además, comprar una CGA y poner un monitor monocromo no tenía mucha lógica. Monitor y tarjeta gráfica tuvieron un coste de más de 100.000 pesetas de la época.

Después del cambio, llegó el problema. En el año 1989 todavía no existían las tarjetas duales, las que se diseñaban para una gráfica concreta y simulaban por software la otra… llegaron tiempo después, y mi idea era usar las dos gráficas simultáneamente porque había programas que solo ejecutaban en una de ellas, y los usaba todos. Pero no era posible tener dos gráficas conectadas a la vez en las ranuras de expansión de un mismo equipo PC.

Llevé el ordenador al mismo técnico en electrónica que había reparado la fuente, hizo un par de puentes en los circuitos impresos, y en la cara externa de la carcasa puso un interruptor con dos posiciones. Si quería usar la gráfica Hércules con su correspondiente monitor, el interruptor se colocaba en una posición, en la otra posición funcionaba la CGA con su monitor a color. Básicamente el interruptor anulaba una ranura ISA o la otra, por lo que no necesitaba abrir el ordenador y cambiar físicamente la tarjeta. En la foto que encabeza este artículo se puede ver el Dynadata PC con el montaje final. En la actualidad, nadie toca —o retoca— circuitos desde el punto de vista electrónico.

Ciertamente el mundo tecnológico, en lo que a hardware refiere, ha cambiado mucho gracias a la modularidad, gracias a Internet, y también gracias al consumo que abarata el precio de las cosas. Hace treinta años cualquier dispositivo informático era reparable, y normalmente se reparaba casi todo lo relacionado con informática. Actualmente se estropea algo, y se sustituye… en la mayoría de las ocasiones se sustituye el dispositivo entero. Es más fácil y barato comprar que reparar.

Gracias a Internet también se puede aprender sobre todo, la información está accesible para todo el mundo en la Gran Red. Hace treinta años aprender por uno mismo era una completa odisea y se basaba, prácticamente, en comprar un sinfín de libros donde documentar la enseñanza. Y ya sabemos, el aprendizaje por medio de un libro es estático, el aprendizaje vía Internet es dinámico.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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