Las máquinas de escribir computerizadas: la serie Amstrad PCW Las máquinas de escribir computerizadas: la serie Amstrad PCW
Corría el año 1985 y la empresa británica Amstrad —fundada por Alan Michael Sugar— se encontraba en la cima del éxito en toda Europa gracias... Las máquinas de escribir computerizadas: la serie Amstrad PCW

Corría el año 1985 y la empresa británica Amstrad —fundada por Alan Michael Sugar se encontraba en la cima del éxito en toda Europa gracias a la informática personal, y a su serie de 8 bits de gran éxito llamada Amstrad CPC. La idea original de la serie PCW no era competir con el mundo de los 8 bits, ni con Apple, ni con el mundo PC que acababa de emerger; la idea era diferente: competir con las máquinas de escribir más modernas como la Olivetti de pantalla dedicada. Las siglas «PCW» significan «Personal Computer Word processor», y se vendió como tal: un equipo diseñado específicamente para ser un procesador de textos… una máquina de escribir informatizada.

La serie PCW debutó con los modelos 8256 y 8512, y aquellos equipos estuvieron llenos de innovaciones y de grandes diferencias con respecto a otros equipos informáticos del momento. En primer lugar, debemos destacar la integración: los equipos PCW fueron vendidos con monitor, teclado, e impresora… todo en una unidad indivisible. La segunda característica de la integración tenía que ver con la placa base que iba en el interior del monitor, y sus características unidades de disco de 3 pulgadas que también estaban alojadas en el monitor; incluso la idea original fue integrar la impresora dentro del conjunto, pero diversos problemas en el desarrollo provocaron la modificación del proyecto para terminar por ser un periférico más, aunque parte de la funcionalidad de la mencionada impresora estaba en el interior del monitor.

Uno de los objetivos de los ordenadores Amstrad PCW fue el bajo coste económico; existió un plan de lanzar un ordenador-máquina de escribir competitivo económicamente hablando. Para abaratar costes no se incluyó un conector Centronics para reducir el coste de implementación de la impresora; se eligió el procesador Zilog Z80 por ser más barato que los modelos de Intel del momento; se incluyó únicamente un monitor de fósforo verde, sin existir la posibilidad de color. En el caso de la impresora se hizo tan sencilla que se retiraron tantos componentes de uso estándar que solo era utilizable en los propios equipos Amstrad PCW. En cambio, en el caso de la memoria RAM, utilizaban 256 o 512 Kilobytes; mucha memoria para la época, inicialmente incompatible con la persecución del bajo coste. Aquello fue así porque el desarrollo del Amstrad PCW coincidió en tiempo con una importante bajada del precio de la memoria RAM. Para abaratar más, tampoco incorporó una ROM con el software más básico de arranque.

Otro dato imporante: Aunque la nueva gama de ordenadores de Amstrad contaba con el Z80 como microprocesador, y también contaba la misma disquetera de la serie CPC del mismo fabricante, curiosamente, ambos modelos de equipos (CPC/PCW) eran incompatibles entre sí.

En el apartado del software, la serie PCW incorporó un disquete con el CP/M 3.1, y otro disquete con el LocoScript, el procesador de textos que acompañó a aquella serie de ordenadores y la característica final que necesitaba para ser una máquina de escribir informatizada. Los ordenadores PCW no contaron con disco duro, por lo que para operar con el equipo era necesario arrancar el ordenador desde el disquete del CP/M. Curiosamente, el LocoScript no requería un sistema operativo por debajo, por lo que el ordenador arrancaba sin problemas directamente con aquel software desde su disquete. La serie PCW también contó con su propio BASIC, un excelente Mallard BASIC, que era incompatible en muchos aspectos con el Locomotive BASIC de los ordenadores Amstrad CPC.

¿Cuál era la diferencia entre los modelos 8256 y 8512 del Amstrad PCW? La memoria: el primero contaba con 256 Kilobytes de RAM, el segundo contaba con 512 Kilobytes. Y también las disqueteras: el primero contaba con una disquetera en el monitor, el segundo contaba con doble disquetera.

Aquellos equipos fueron un rotundo éxito en el mercado, fue otra forma de ver el procesamiento de textos: la serie PCW fue líder de ventas, y durante un tiempo tuvieron mucha presencia en los hogares, y en mediana o pequeña empresa. Su intromisión en el mercado se dio en un momento ideal… se dio en una época de «vacío tecnológico», ya que los ordenadores de 8 bits basados en sistemas propietarios del cada fabricante comenzaron a perder fuerza, y el mundo PC comenzaba a tener una importante presencia. Ya entrados los años noventa, con la irrupción total del mundo PC, el PCW se fue diluyendo. Se dejaron de vender, pero muchos propietarios de aquellos equipos siguieron usándolos durante muchos años.

Posteriores a los modelos 8256 y 8512 existieron los modelos 9512 (1987), 9256 (1991), 9512+ (1991), PCW10 (1993), y PCW16 (1996), que fue el último modelo que cambió por completo el hardware y el software adoptando un estilo «Apple Macintosh», pero apenas tuvo presencia en el mercado. Ninguno de esos equipos tuvo el éxito y proyección de los dos primeros, y no eran fáciles de encontrar en los hogares.

En mi caso, en el año 1987, dispuse en mi domicilio de un Amstrad PCW 8256, y utilicé aquel equipo a modo de procesador de textos, además de programar en BASIC, y utilizar su CP/M. Compagine aquel equipo con un Amstrad CPC 6128, por lo que deseo aportar una opinión personal basada en una visión real de la utilización de aquel equipo. En primer lugar, debo afirmar que el PCW aparentaba ser un equipo más profesional que el CPC que era más pensado para asuntos lúdicos y para asuntos con mayor dependencia de los gráficos. He de comentar que la total incompatibilidad entre el PCW y el CPC fue un punto negativo para mí, sobre todo valorando que ambos utilizaron un procesador Z80 y la misma unidad de disco. En segundo lugar, debo destacar que el LocoScript fue un gran procesador de textos a la altura del famoso WordStar, dominante de la especialidad en aquellos años. La posibilidad de pantalla a color hizo más llamativo al CPC y, al mismo tiempo, el excesivo carácter «máquina de escribir» del PCW hizo que se portara muy poco software para aquella serie de ordenadores. Existieron videojuegos para el PCW, y otro tipo de software no-lúdico también, pero era realmente difícil encontrar aplicaciones para aquella serie. En mi opinión, la serie PCW contó con gran estabilidad y un buen funcionamiento, pero su excesivo «encasillamiento» en su mundo cerrado del procesado de textos, provocó que un año después vendiera mi PCW 8256 para comprar el que fue primer PC Compatible.

Aunque los equipos Amstrad PCW desaparecieron del mercado ya entrados los años noventa, tuvieron su momento de gloria, sobre todo los modelos 8256 y 8512, y marcaron un estilo propio en lo que a concepción de su diseño concierne. Aquellos ordenadores merecen su propio espacio en el interior de la memoria histórica de la informática.

 

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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