El misterio del lanzamiento del Intel Pentium I: la historia de un error y el despertar del demonio tecnológico del calor El misterio del lanzamiento del Intel Pentium I: la historia de un error y el despertar del demonio tecnológico del calor
El 19 de octubre de 1992 Intel anunció, públicamente, la inminente salida al mercado de la quinta generación de sus microprocesadores: la serie de... El misterio del lanzamiento del Intel Pentium I: la historia de un error y el despertar del demonio tecnológico del calor

El 19 de octubre de 1992 Intel anunció, públicamente, la inminente salida al mercado de la quinta generación de sus microprocesadores: la serie de microprocesadores Intel Pentium. En primer lugar, aquella nueva serie de microprocesadores buscó dar un salto cualitativo al pasar de una tecnología de 32 bits, como el Intel 386DX y 486DX, para lanzar al mercado un microprocesador con un bus de datos 64 bits por lo que podría, en el futuro, disponer de accesos a memoria de 64 bits, además de incluir una novedosa —y potente— novedad: dos «pipelines» de 32 bits cada una que permitían la ejecución simultánea de dos operaciones.

El primer objetivo de Intel con el Pentium fue crear un importante obstáculo para la competencia.

Un diseño vanguardista y mejorado no era el único objetivo de Intel con la creación del microprocesador Pentium… también, la empresa pionera del diseño y fabricación de microprocesadores, buscó dar un golpe importante a los pocos competidores surgidos desde finales de la década de los años ochenta como, por ejemplo, AMD o Cyrix que habían crecido en importante medida en los primeros años de la década de los noventa ¿Cuál fue la estrategia elegida para contrarrestar a la competencia? Dejar de bautizar a los microprocesadores con números y, por ello, el destinado a ser el 586 fue definitivamente llamado Pentium ¿Por qué no usar números? Porque los números no podían se registrados comercialmente, y la competencia usó los mismos nombres que Intel en sus microprocesadores provocando una factible confusión entre los usuarios al adquirir un procesador. Cuando Intel denominó Pentium a su nuevo proyecto de microprocesador, puso un gran obstáculo en la competencia al no poder usar (ellos) la misma nomenclatura.

El 22 de marzo de 1993 salieron a la venta las dos primeras versiones del nuevo microprocesador en velocidades de 60 y 66 Megahercios pero, en realidad, la salida del nuevo producto fue realmente extraña por diversos factores que provocaron que el nuevo microprocesador tardara algunos años en tener presencia relevante en el mercado —en España el Intel Pentium I no comenzó a tener una presencia visible hasta mediados del año 1995—.

En realidad se creía que el nuevo microprocesador de Intel buscó reemplazar al 486DX, pero en el mismo año 1992 que se anunció el nuevo proyecto Pentium, Intel trabajó sobre un microprocesador 486DX2 —lanzado ese mismo año— que no era más que un 486DX a 50 y 66 Megahercios con el ciclo de reloj duplicado. Y en el año 1994, con un procesador Pentium que ya llevaba un año en el mercado, Intel presentó un 486DX4 a 75 y 100 Megahercios, que era un 486DX con la velocidad triplicada ¿Para qué lanzar microprocesadores «overcloqueados» si ya estaba disponible el nuevo Pentium?

El Intel Pentium I nació con un error de división en su unidad de coma flotante.

La versión oficial más difundida sobre el retraso de llegada del Pentium al usuario final fue la que culpó al descubrimiento de un error de diseño detectado en determinadas operaciones de división que usaban la nueva unidad de coma flotante del Pentium. Pero aquel error fue detectado por primera vez el 30 de octubre de 1994 ¿Por qué el Intel Pentium no tuvo éxito en el mercado durante año y medio, desde el 22 de marzo de 1993 hasta el 30 de octubre de 1994? Eso no lo explica el error de división en la unidad de punto flotante.

Hablemos del famoso error de división de coma flotante. Fue descubierto en octubre de 1994 por un profesor de matemáticas de la Universidad de Lynchburg llamado Thomas Nicely al observar que algunas operaciones de división devolvían siempre un error por exceso. Aquel error fue bautizado con el nombre de «error FDIV» e inicialmente Intel negó su existencia, aunque a finales de 1994 ya comenzó a reemplazar las unidades defectuosas. El error afectó a microprocesadores Intel Pentium de velocidades de 60, 66, 75, 90, y 100 Megahercios de velocidad, aunque no afectó a todas las unidades existentes en el mercado.

Llegados a este punto hay opiniones para todos los gustos, y aquí expondremos nuestra opinión. En realidad, el proyecto del innovador Pentium fue muy problemático en diseño y en obstáculos a superar. El nuevo microprocesador requería un nuevo «socket» al no utilizar el zócalo «socket 3»; se creó el «socket 4». El nuevo zócalo implicó disponer de una nueva placa base, y un cambio importante para los ensambladores de ordenadores y en la posibilidad de ampliación en el caso de los usuarios de los ordenadores clónicos.

El Intel Pentium I se encontró con el demonio de la evolución electrónica de los microprocesadores: la emisión del calor.

El nuevo «socket 4» contó con mayores problemas que otros zócalos anteriores al elevar sus necesidades eléctricas; el nuevo procesador Intel Pentium requería subir el consumo eléctrico a 5,5 voltios, y aquello despertó al nuevo demonio de la electrónica informática que estaba a punto de nacer, el excesivo desprendimiento de calor que comenzó a ser un problema creciente en la evolución de los microprocesadores… el material con el que se fabrica ese tipo de dispositivos electrónicos dispone de un límite máximo de calor a soportar. Con la serie Pentium se comenzaron a utilizar disipadores y ventiladores encima de los microprocesadores, elementos comunes hasta nuestros días. En realidad debemos matizar; los disipadores y ventiladores ya se empezaron a utilizar con los microprocesadores «overcloqueados» 486DX2 y DX4, pero también es cierto que fueron productos contemporáneos en el mercado con el Intel Pentium.

El camino que buscó Intel fue la mejora posterior del diseño del Pentium I para que no consumiera mas allá de los conocidos 3,3 voltios, y aquello no era posible con el Pentium original ni con su nuevo zócalo «socket 4» ¿Para qué cambiar una placa base y el microprocesador si al poco tiempo Intel iba a lanzar una nueva especificación que iba a mejorar totalmente a la primera buscando la estandarización? En realidad el Pentium I que consumía 5,5 voltios era un paso atrás si tenemos en cuenta la existencia de microprocesadores 486DX que ya consumían 3,3 voltios.

El mercado esperó a la primera evolución del Intel Pentium I que redujo el consumo eléctrico de la nueva serie de microprocesadores.

Nuestra opinión es que el retraso de algo más de dos años en ver el éxito en el mercado del Intel Pentium I tuvo que ver con que los usuarios, y el propio mercado, decidió esperar al nuevo zócalo «socket 5» de 3,3 voltios diseñado para la nueva especificación de Intel Pentium I de 75, 90, y 100 Megahercios de velocidad.  Aquellos que esperaron a la salida de los nuevos Pentium de 3,3 voltios y el «socket 5», no se equivocaron, ya que ese zócalo soportó toda la gama inicial de microprocesadores Pentium I. Aunque también es cierto que con la salida de los revolucionarios Pentium MMX se creó un nuevo zócalo «socket 7» presentado en junio de 1995 y que soportó a toda la gama Pentium, incluidos los nuevos MMX, no soportados por el «socket 5»… posiblemente el zócalo «socket 7» es el más universal de todos ya que soportó a una amplía gama de microprocesadores de Intel, AMD, y Cyrix.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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