Cuando no había Internet, pero sí existían los servicios BBS y la red Ibertex Cuando no había Internet, pero sí existían los servicios BBS y la red Ibertex
En el año 1990 contaba con 15 de años de edad y llevaba casi tres años de experiencia haciendo «mis cosillas» con un ordenador Dynadata... Cuando no había Internet, pero sí existían los servicios BBS y la red Ibertex

En el año 1990 contaba con 15 de años de edad y llevaba casi tres años de experiencia haciendo «mis cosillas» con un ordenador Dynadata PC compatible, equipo fabricado por la empresa coreana Daewoo. A la corta experiencia del mundo PC se sumaba otro año más de experiencia dentro del mundo de los ordenadores de 8 bits y del Zilog Z80 gracias a mis experimentos con un Amstrad CPC6128.

En aquel año de 1990 no se podía afirmar que Internet no existiera, en realidad La Gran Red existe desde 1969 cuando nació ARPANET, que es lo que ahora se conoce como Internet. El caso es que ARPANET tuvo, inicialmente, un uso exclusivamente militar, aunque poco a poco se le fue dando un uso gubernamental y académico. Pero no es hasta el año 1993 cuando la actual red Internet se libera al público en general para un uso comercial y personal.

En aquella época ya hacía tiempo que nos inundaban películas como Juegos de Guerra donde niños y jóvenes realizaban conexiones informáticas mediante una línea telefónica, y también en las revistas asomaban aquellos moduladores/demoduladores de onda que permitían conectar a dos ordenadores entre sí mediante la línea telefónica estándar. Pero en España, y para un adolescente de 15 años, aquello seguía siendo un poco de ciencia ficción. En aquella época, entre finales de 1989 y principios de 1990, mis padres me regalaron un «módem»… y con ello me regalaron acceso a las redes de comunicación que se abrieron para mí por primera vez.

En el año 1990 las líneas de teléfono de Telefónica escasamente soportaban los 1.200 baudios.

Mis padres me compraron un «módem» externo en el departamento de informática de El Corte Inglés… un estupendo «módem» que podía operar bajo las velocidades de 300 y 1200 baudios, o bits por segundo si se prefiere —en aquella época un baudio venía a equivaler un bit por segundo, pero esa correlación no siempre se da por motivos que ahora no procede explicar—. El vendedor me avisó que también vendían «modems» de 2400 baudios, pero ya me dejaron claro que esa velocidad no estaba soportada por las líneas de Telefónica en España en aquella época, de hecho también me informaron de que, en muchas ocasiones, tampoco podría alcanzar los 1200 baudios y tendría que operar a 300 baudios nada más.

Ahora es el momento de hacer un paréntesis en esta historia para explicar que allá por los años ochenta, el departamento de Informática de El Corte Inglés era la Catedral de la Informática para los aficionados a esa ciencia y, al mismo tiempo, los empleados de aquel departamento estaban muy preparados en la materia. Y la prueba estaba en que, durante muchos años, siempre estaban los mismos empleados en el departamento de Informática hasta el punto que llegué a hacerme «amigo» de la mayoría. Evidentemente, esto no pasa hoy en día ni en El Corte Inglés ni en ninguna otra gran superficie.

Finalmente me llevé para casa aquel «módem» que les costó a mis padres 59.000 pesetas de la época, que era bastante dinero. Eso sí, el dispositivo solo incluyó el cable de alimentación, el cable serie para la conexión al puerto RS-232 de 25 pines del ordenador era un accesorio debía ser adquirido aparte. En principio no compré cable porque quería intentar la primera conexión con un cable de un Linker, que era un software para conectar dos ordenadores entre sí vía puerto serie y pasar información de uno a otro —lo había comprado tiempo atrás para poder pasar software y archivos de un ordenador con disquetera de 5¼ a otro ordenador que disponía de disquetera de 3½ pulgadas—. Como cabía esperar, aquel cable no funcionó… el emparejado de pines no era el necesario para una conexión remota por medio un módem. Fui a otra tienda especialista en cables y contraté la fabricación de un cable serie… me costó 5.000 pesetas de la época.

Si encontraba una BBS localizada en mi ciudad, el precio del tiempo de conexión era del mismo coste que una llamada local… mucho más barato.

El siguiente paso fue utilizar un programa de comunicaciones, por ejemplo el Carbon Copy, y conectar el módem a la línea de teléfono de la casa de mis padres ¿A dónde podía realizar conexiones? A ordenadores con BBS ¿Y que era aquello? Una especie de servidores a los que podías conectarte mediante aplicaciones de terminal como el Carbon Copy, software que cargaba una especie de aplicación remota en modo texto donde se podía obtener información de todo tipo, dejar mensajes en buzones de aquel servidor, y otro tipo de funciones muy primitivas. No todo era tan sencillo; en primer lugar, para poder conectarme a una BBS, tenía que conseguir su teléfono que me permitiera llegar hasta ella. Y en segundo lugar, lo ideal era encontrar ordenadores con BBS en tu ciudad ¿Por qué? Porque si vivía, por ejemplo, en Asturias y me conectaba a una BBS de Málaga, el tiempo de conexión se pagaba al precio de una llamada Interprovincial. Si encontraba una BBS localizada en mi ciudad, el precio del tiempo de conexión era del mismo coste que una llamada local… mucho más barato. No voy a comentar nada sobre hacer llamadas a ordenadores BBS en Estados Unidos por ejemplo… ¡inviable!

Es importante destacar que, normalmente, una BBS se montaba sobre un gran ordenador, y por ello no había muchas, ya que mantener una BBS era sinónimo de elevado coste. Encontrar teléfonos de conexión a ordenadores con una BBS detrás era realmente un problema… ¿Por qué? Porque en mi ciudad no conocía a nadie que tuviera un «módem» y ya se hubiera aventurado a entrar en ese mundo y tuviera una lista en su poder, y porque no existía el Internet abierto al mundo, ni un Google donde actualmente se encuentra toda la información que se solicita. El último recurso era comprar revistas especializadas en informática que tuvieran una sección con lista de teléfonos de centros BBS. Compré muchas revistas hasta encontrar un par de ellas que habían publicado una lista de números de teléfono con centros BBS detrás; el problema estaba en que todos los teléfonos eran de otras provincias diferentes a la mía en aquellos años. No quería cargar con grandes facturas de teléfono a mis padres, así que me conecté a diferentes BBS en España, no más de 20 conexiones, aprendí sobre aquello, y después utilicé el módem para otros menesteres e investigaciones.

No mucho tiempo después, Telefónica empezó a publicitar un nuevo sistema de conexión basado en un estándar británico bautizado con el nombre de Videotex… a la versión española de esa red se le llamó Ibertex. Aquella red tenía la particularidad de contar un único acceso a todo el sistema mediante varios números de teléfono diferentes —según el tipo de información a consultar—: 031, 032, 033, 034, 035, y 036. Aquello permitió entrar por medio de un único número telefónico para acceder a toda la información existente dentro de esa red… ya no era necesario buscar una infinidad de números de teléfono. Ese sistema fue, en cierto modo, el paso previo a la llegada del famoso 050 de Infovía que permitió a los usuarios en España acceder a Internet bajo un coste económico en lo que al tiempo telefónico de conexión corresponde.

La red Ibertex dispuso de conexiones a una velocidad entre 2400 y 9600 baudios.

Aquellos números de acceso a Ibertex contaban con un coste personalizado según cada caso, y no eran más caros que una llamada interprovincial; en determinados casos se podía abonar un precio de coste de llamada local. Además de la ventaja de conexión única, la red Ibertex también contó con otra ventaja, las conexiones se daban a una velocidad entre 2400 y 9600 baudios… muy superior a los 1200 baudios de mi primer módem. Otro dato importante era que la red Ibertex presentaba gráficos, aunque muy rudimentarios, cuando los accesos vía BBS solo mostraban texto.

Decidí que era el momento de probar la red Ibertex pero… ¡una sorpresa extra! Resulta que la red Ibertex requería la norma de comunicación V.23 y los «módems» comprados con atnerioridad a la implantación de la red cumplían las normativas V.21 y V.22; era necesario comprar un «módem» específico que pudiera operar con la norma que requería la nueva red. Llegados a este punto existían dos opciones: comprar un terminal integrado con monitor y teclado fabricado específicamente para ser usado con Ibertex, o comprar un «módem» interno que cumpliera la norma V.23. Los terminales integrados únicamente se podían ver en comercios de cierta envergadura que se animaron a entrar en la nueva red Ibertex… eran de elevado coste. Compré un «módem» con norma V.23, y fue mucho más barato que el externo comprado tiempo atrás… me costó 14.000 pesetas de la época.

Una ver insertado el nuevo «módem» en la ranura de expansión ISA de mi ordenador, me conecté por primera vez a Ibertex. Aquella fue la primera vez que vi gráficos en pantalla obtenidos de forma remota, y que pude contar con la posibilidad de realizar la compra del Hipercor desde casa, o conectarme a algo nuevo que se utilizaba para hablar remotamente con gente… lo llamaban «chat»; esa parte concreta era la que realmente tuvo la capacidad de sorprender a mis amigos cuando les enseñaba en mi casa el nuevo juguete… no entendían como era posible hablar con gente vía teclado por medio del ordenador… era lo nunca visto y, en algunos casos, no me creyeron y pensaron que aquello era un farol mio y les tomaba el pelo.

El caso es que aquello llamado Ibertex era más avanzado que la BBS, pero también contaba con sus inconvenientes: si bien no era necesario conseguir números de teléfono para conectarme a diferentes servicios, una vez dentro de Ibertex era necesario conocer y anotar un número larguísimo que era el identificador para llegar a esa especie de páginas web primitivas de cada negocio o servicio existente en la red; vuelta a la necesidad de buscar y encontrar identificadores para acceder a nuevos servicios en Ibertex. Posteriormente, fueron creados los servidores DNS en el inicio de Internet para evitar precisamente eso, tener que conocer los números de identificación para llegar a cada página web, que en el caso de Internet eran las famosas IP.

Después de muchas conexiones y varios meses de jugar con Ibertex, dejé de conectarme porque existían pocos servicios y cansé rápido de ellos. Ya no volví a realizar ninguna conexión hasta el año 1996 cuando, por medio de un módem de 14.400 bits por segundo, me conecté por primera vez a Infovía… y con ello accedí a la nueva Internet.

Es importante destacar que experimentar con las conexiones remotas en aquella época en la que reinaron los accesos a BBS e Ibertex, era realmente complicado porque era necesario aprender por uno mismo… no existía un Google donde consultar la información necesaria para llevar a buen puerto las pruebas de acceso. Y no me resultó fácil lograr conectarme a mi primera BBS ni conseguir la primera conexión a Ibertex. Otra época… otro mundo tecnológico.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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