La individualidad de la informática y la pirámide del mérito La individualidad de la informática y la pirámide del mérito
En la informática existe mucha individualidad, se popularizan nombres y, en los medios de comunicación, constantemente se asocian nuevos desarrollos y nuevos productos tecnológicos... La individualidad de la informática y la pirámide del mérito

En la informática existe mucha individualidad, se popularizan nombres y, en los medios de comunicación, constantemente se asocian nuevos desarrollos y nuevos productos tecnológicos e informáticos a personas concretas. En el plano internacional destacan nombres como Bill Gates, Steve Jobs, Elon Musk, Jimmy Wales, Mark Zuckerberg, Linus Torvalds, Larry Page, Sergey Brin, o Jeff Bezos, por ejemplo. La fama y los logros de esas personas son tan importantes que rompen las barreras de la informática para ser conocidos, incluso, por personas que apenas tienen relación con esa ciencia. Pero esa fama quizás esté más enfocada al éxito empresarial mundial que a la informática en si misma.

Hace unos años, la informática era la influencia para un sector concreto… pero… con la evolución de la telefonía móvil e «Internet Everywhere», la informática ha llegado a todos los estratos de las sociedad y a todas las edades… una informática de 24 horas al día.

Pienso en los que crearon el lenguaje de bajo nivel que utilizaron los que crearon el lenguaje de alto nivel que utilizó yo en cada proyecto.

Un servidor, el que suscribe este artículo, tiene en Internet operativos varios proyectos informáticos de software tipo «freeware», y ha hecho sus creaciones… pero… cuando pienso qué nivel de mérito tienen mis trabajos, le doy muchas vueltas al asunto. No voy a decir que no estoy orgulloso de mis creaciones, porque lo estoy, pero cuando ejecuto una creación en un lenguaje de alto nivel siempre recuerdo la genialidad de aquellos que, por medio de un complicado lenguaje de bajo nivel, crearon ese lenguaje de alto nivel que utilizo yo. Y después pienso en los que crearon el lenguaje de bajo nivel que utilizaron los que crearon el lenguaje de alto nivel que utilizó yo en cada proyecto. Una pirámide del mérito.

Y una vez que pienso en los que crearon el lenguaje de bajo nivel, también pienso en todos los grandes ingenieros que crearon los microprocesadores que, mediante un desarrollo del uso de la electricidad y una maravillosa Álgebra de Boole, abrió las puertas a la lógica binaria en la que se basa la informática. Pero tampoco hay que olvidarse que la informática comenzó antes, no debo olvidar que los microprocesadores nacieron después de que otros ingenieros diseñaran aquellas gigantescas máquinas basadas en relés.

Hay auténticos genios trabajando en perfecta coordinación para crear la base que necesito para llevar a buen puerto mis modestas creaciones.

Existen personas que hicieron grandes aportaciones —como Alan Turing por ejemplo— que abrieron el camino de una ciencia que ha llenado la vida de todos; era necesario evolucionar y la base que construyeron unos, fue creciendo gracias a otros, pero siempre en un trabajo colectivo. Y por eso, cuando veo mis creaciones de software, por ejemplo, tengo claro lo pequeñitas e insignificantes que se quedan cuando pongo la vista en el gran trabajo que hizo un colectivo para crear el compilador con el cual genero el archivo EXE que da vida a mis aplicaciones. Y cuando veo el compilador, paso la mirada al sistema operativo donde corren esos programas, sistemas creados por otro colectivo de personas. Sí, estoy orgulloso de los proyectos que hago, pero más orgulloso estoy de ser consciente de todo lo que soporta a mis creaciones, porque hay auténticos genios trabajando en perfecta coordinación para crear la base que necesito para llevar a buen puerto mis modestas creaciones.

Y si me salgo del mundo del software para recalar en mis proyectos web, de los que también estoy orgulloso, y que cuelgan de una infraestructura de servidores en red, debo fijar la mirada en creaciones de la comunidad como, por ejemplo, el Linux. Y también debo mirar a aquellos que han creado los lenguajes sobre los que programo en el mundo Web, a los padres de Internet que diseñaron el TCP/IP, a los que crearon el World Wide Web, o a los que diseñaron los diferentes servicios de los que cuenta Internet como el correo electrónico, FTP, News, etcétera.

Todos aquellos que participan de la evolución del hardware aportan a la informática en la misma media que lo hace el software; están condenados a ir de la mano.

Y tampoco me puedo olvidar de todos los ingenieros que han intervenido en la creación de un hardware que siempre tiene que evolucionar para albergar la ansiada evolución del software llegando, por momentos, a ser su gran saturación. Henry Petrosky dijo: «El logro más impresionante de la industria del software es su continua anulación de los constantes y asombrosos logros de la industria del hardware». Y por ello, creo firmemente que todos aquellos que participan de la evolución del hardware aportan a la informática en la misma media que lo hace el software; están condenados a ir de la mano.

Creo totalmente en esta informática colaborativa que cada día crece y crece, y mis aportaciones son un granito de arena muy minúsculo si levanto la cabeza para mirar todo lo que se ha tenido que descubrir e inventar para que exista todo lo que es la base de mis creaciones.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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