El cruce de caminos en el nacimiento fuera de Commodore de la serie de ordenadores Amiga El cruce de caminos en el nacimiento fuera de Commodore de la serie de ordenadores Amiga
En el año 1985 fue lanzado el ordenador personal Commodore Amiga 1000, el primer ordenador de la famosa serie Amiga. Pero aquella mítica saga... El cruce de caminos en el nacimiento fuera de Commodore de la serie de ordenadores Amiga

En el año 1985 fue lanzado el ordenador personal Commodore Amiga 1000, el primer ordenador de la famosa serie Amiga. Pero aquella mítica saga no nació, al principio, dentro de la famosa empresa Commodore International; en realidad aquella fabulosa serie había empezado a nacer de la mano de Jay Glenn Miner en una empresa ajena a la creadora del Commodore 64.

Jay Miner comenzó a trabajar desarrollando productos para el sector médico, y terminó a finales de los años setenta trabajando para una famosa empresa llamada Atari. En octubre de 1977 Miner y su equipo pudieron ver lanzada al mercado su gran creación, la consola de juegos llamada inicialmente Atari Video Computer System, y Atari 2600 después. Posteriormente, Jay Miner y su equipo trabajaron para Atari con la idea de crear no en un equipo para videojuegos, sino en un ordenador completo. Y así nacieron los modelos Atari 400 y 800. La tecnología creada por Miner y su equipo logró superar, en diferentes aspectos, a los ordenadores más famosos en aquellos años como el Apple II o el TRS-80.

En el año 1982 Larry Kaplan ofreció a Jay Miner la posibilidad de crear una nueva empresa para construir una gran máquina de videojuegos.

En aquella época Nolan Bushnell vendió la empresa Atari a Warner Communications, y la nueva dirección se negó a dejar de lado la utilización del microprocesador MOS 6502 en favor del magnífico Motorola 68000 que deseaba explotar Jay Miner; aquello provocó la salida de Miner de Atari. En el año 1982 Larry Kaplan, famoso programador del Atari 2600, ofreció a Jay Miner la posibilidad de crear una nueva empresa para construir una gran máquina de videojuegos. Al proyecto se sumó David Shannon Morse, vicepresidente de marketing en Tonka Toys en aquellos años, que pasó a ser el CEO de la nueva empresa Hi-Toro para trabajar con Kaplan y Miner.

Al poco de nacer la empresa Hi-Toro Larry Kaplan abandonó aquel proyecto, cayendo todo el peso del desarrollo del nuevo producto para el mundo de los videojuegos sobre Jay Miner. Pero aquello también le dio total libertad en el desarrollo; el primer paso fue seleccionar al ansiado microprocesador Motorola 68000 como el cerebro de aquella nueva máquina… el gran objetivo de Miner cuando desarrollaba productos para Atari. Otra decisión importante fue la decisión de Jay Miner de cambiar el enfoque del desarrollo de una consola de videojuegos hacia un ordenador personal, decisión tomada a espaldas de los inversores de Hi-Toro pero que, posteriormente, fue vital para la salvación del proyecto debido a la caída en crisis de las consolas de videojuegos; aquel diseño no resultó ser una consola, sino que fue un ordenador personal… y pudo sortear la crisis del momento.

El nombre Hi-Toro de la nueva empresa de Miner y Morse resultó coincidir con otra empresa que ya existía en Japón, por lo que fue tomada la decisión de cambiar de nombre: la empresa pasó a llamarse Amiga Inc. Además, se llevó con total secreto —entre tanta competencia— el desarrollo del producto, así que decidieron diseñar y comercializar periféricos para la consola Atari 2600, y de esta forma se logró financiación además de lograr, también, despistar a la competencia.

Jay Miner trabajó duro para crear un ordenador personal que tuviera gran potencia en el aspecto gráfico, y también gran calidad de sonido. El aspecto gráfico fue innovador al incorporar nuevas tecnologías como el modo HAM («Hold and Modify»), obteniendo el producto final un resultado gratificante… seguramente el mejor equipo de su generación.

Atari estuvo dispuesta a invertir 500.000 dólares en el lanzamiento del ordenador creado por Amiga Inc.

Al llegar el año 1984 la empresa Amiga Inc. y su CEO David Morse tenían intención mostrar al mundo las capacidades gráficas y de sonido del nuevo ordenador, que tuvo diferentes nombres en clave como, por ejemplo, Lorraine. Pero faltaba financiación para lanzar el equipo al mercado, y recurrieron a otras grandes empresas de informática con la idea de afrontar la entrada de algún nuevo inversor. Al final, y casualidades de la vida, solo Atari estuvo dispuesta a invertir 500.000 dólares en el lanzamiento de aquel equipo con la condición de recuperar el dinero en un tiempo máximo de un año, si no era cumplido el plazo, la tecnología pasaría a ser propiedad de la empresa inversora. Además, Atari se garantizaba un año de exclusividad en la venta de aquella nueva máquina. Aquella oferta no era buena, pero fue aceptada por David Morse por la imperiosa necesidad del dinero. Aquella oferta nunca llegó a materializarse de forma definitiva.

Ahora viene la parte más retorcida de esta historia: En enero de 1984 Jack Tramiel, fundador de Commodore International, fue obligado a dimitir después de una serie de desacuerdos internos, y para julio de 1984 el propio Tramiel había comprado la división de informática de la empresa de la que provenía Jay Miner, Atari Corporation. A finales del año 1984 se materializó la famosa oferta de Atari sobre el proyecto de ordenador de nombre en clave Lorraine propiedad de la empresa dirigida por David Morse, pero se coló en un último instante la antigua empresa de Tramiel, Commodore International y ofreció los 500.000 dólares que ofrecía Atari además de otros 24 millones más para comprar la totalidad de la empresa Amiga Inc. dirigida por David Morse. La oferta fue aceptada y entonces nació la serie Commodore Amiga que conocemos hoy en día, siendo lanzado al mercado el modelo Amiga 1000 que hizo debutar a toda la saga.

Jack Tramiel buscó la venganza sobre su antigua empresa Commodore International creando el fantástico ordenador Atari ST.

Al final todo fue un cruce de caminos entre Atari y Commodore con Jay Miner como protagonista principal, pero fue Commodore la empresa que definitivamente lanzó al mercado la famosa saga de ordenadores Amiga. Y Jack Tramiel buscó, poco tiempo después, la venganza sobre su antigua empresa Commodore International creando el fantástico ordenador Atari ST.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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