La curiosa historia de Mitchy, la perrita de Jay Miner que influyó en el desarrollo del ordenador Amiga La curiosa historia de Mitchy, la perrita de Jay Miner que influyó en el desarrollo del ordenador Amiga
La serie de ordenadores Commodore Amiga fue una de las sagas de ordenadores más famosas de la segunda mitad de los años ochenta y... La curiosa historia de Mitchy, la perrita de Jay Miner que influyó en el desarrollo del ordenador Amiga

La serie de ordenadores Commodore Amiga fue una de las sagas de ordenadores más famosas de la segunda mitad de los años ochenta y primera mitad de los noventa, teniendo como buque insignia, posiblemente, al Commodore Amiga 500. Pero la historia de la serie Amiga no se reduce a un simple relato sobre un diseño y fabricación de Commodore, sino que, en primer lugar, fue una empresa independiente: primero llamada Hi-Toro, Amiga Inc después, hasta finalmente ser integrada dentro de la famosa empresa norteamericana Commodore.

La persona más importante a destacar dentro del mundo Amiga es, sin duda, Jay Glenn Miner, que participó en el desarrollo de la famosa consola de videojuegos Atari 2600 como empleado de aquella empresa japonesa, hasta que decidió, junto a otros empleados de Atari, emprender en solitario y en todas sus etapas la carrera para crear el proyecto de ordenador Amiga.

En Hi-Toro permitieron a Jay Miner llevar al trabajo a su perrita Mitchy.

Jay Miner llevó siempre a todas partes a su perrita Mitchy —que en otras fuentes llaman Mitchie—, y uno de los motivos que valoró como importante al emprender el nuevo camino en Hi-Toro fue que le permitieron llevar al trabajo a su perrita, siempre y cuando Dave Morris, presidente en aquel momento de Hi-Toro, no viera que aquello provocaba alguna objeción entre otros componentes del equipo. Y no causó problema alguno, siendo el can muy popular dentro del ambiente laboral.

En una ocasión, y ante la pregunta  de Mike Nelson —de Amiga User International— en una entrevista en Septiembre de 1992 en la que solicitó a Jay Miner que resumiera cómo era trabajar en el Amiga, Miner respondió: «¿Lo mejor de trabajar en el Amiga? Lo primero es que se me permitía llevar mi perro al trabajo, y eso marcó una pauta de todo el ambiente del lugar. Era mas que la compañía de Mitchy. El hecho de que ella estuviera allí significó que las otras personas no serían tan críticas con algunos de los que contratamos que, francamente, eran bastante raros. Había tíos que venían a trabajar con mallas púrpura y sandalias de conejito rosa. Dale Luck tenía el aspecto del típico vagabundo hippie de la calle, con su pelo largo, y estaba bastante ido. De hecho, todo el grupo estaba bastante ido. Yo no iba a decir nada, sabía del talento cuando lo veía, e incluso Parasseau (el evangelista que hizo correr la voz) era un poco raro en muchas formas. Se hace el trabajo, y eso es todo lo que importa, no me preocupa cómo salieran las soluciones, incluso aunque la gente estuviera trabajando en casa».

En la respuesta Jay Miner deja patente que su perrita Mitchy contaba con su propio rol dentro de la empresa desarrolladora del ordenador Amiga; para él era fundamental en su vida aquella mascota. Pero la participación de Mitchy llegó mucho más lejos… incluso antes de la llegada a Hi-Toro… en Atari, y en la puerta del despacho de Jay Miner, Mitchy tuvo su propia placa con su nombre debajo de la placa nominativa de su dueño. Y, también,  tuvo su propia tarjeta de identificación como un empleado más, pase de seguridad conseguido por Al Acorn, diseñador del videojuego PONG, para que la perrita pudiera acceder a las oficinas de Atari.

En el interior de la carcasa fueron grabadas las firmas de todas las personas que participaron en el diseño del Amiga 1000, exceptuando una firma que no se correspondió a la de un empleado.

Ya metido en el mundo del ordenador Amiga, la perrita tuvo su hueco estelar dentro del primer equipo Amiga que fue lanzado al mercado el 23 de Julio de 1985: el Commodore Amiga 1000. En el interior de la carcasa fueron grabadas las firmas de todas las personas que participaron en el desarrollo de aquel equipo, que tuvo el honor de ser el primero de la saga. Pero también se incluyó una firma que no pertenecía a ningún empleado… como se puede comprobar en la foto que encabeza esta artículo, la huella de la perrita Mitchy fue grabada al lado de la firma de su dueño.

La relación de Mitchy con el ordenador Amiga fue más lejos aún; David Needle, ingeniero informático que participó en el diseño del Amiga 1000, afirmó en alguna ocasión que todos los diseños previos de Jay Miner pasaban el filtro de aprobación de la perrita. David Needle tenía su mesa de trabajo justo al lado de la mesa de Jay Miner, y relató que en varias ocasiones los diseños y bocetos creados por Miner eran mostrados a Mitchy… si la perra movía la cabeza en un gesto de desaprobación, el boceto iba directo a la papelera. Así con un boceto tras otro hasta que no hubiera gesto de desaprobación.

La perrita Mitchy tuvo buen gusto al elegir qué bocetos no desaprobaba.

Teniendo que cuenta que la serie Commodore Amiga, sobre todo en la versión económica del Amiga 1000 —que fue el Amiga 500—, fue una revolución tecnológica muy avanzada para su época y dispuso de un gran éxito mundial, cabe decir, al menos, que la perrita Mitchy tuvo buen gusto al elegir qué bocetos no desaprobaba.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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