Montando en el año 2001 un servidor de Internet «casero» Montando en el año 2001 un servidor de Internet «casero»
Mi relación con la conectividad informática nació en el año 1989 cuando, a través de un módem serie externo de 300 baudios y la... Montando en el año 2001 un servidor de Internet «casero»

Mi relación con la conectividad informática nació en el año 1989 cuando, a través de un módem serie externo de 300 baudios y la línea de teléfono estándar, me conectaba a diferentes BBS operativas por toda España utilizando un ordenador PC Compatible. Posteriormente, allá por el año 1992, usé un ordenador 386DX «clónico» para conectarme a otro tipo de red un poco más avanzada: la red Ibertex. Pero, en realidad, eran conexiones breves y esporádicas… se hacía imprescindible vigilar el gasto telefónico.

En Enero de 1996 me conecté a Internet, por primera vez, aprovechando que en Septiembre de 1995 Telefónica había estrenado un servicio llamado Infovia, cuya finalidad principal era igualar el coste de acceso a Internet a llamada local en todo el territorio nacional ¿Aquello era importante? Pues sí lo era, y el nacimiento de Infovia provocó el acercamiento de Internet a hogares y pequeñas empresas.

Para realizar la conexión a Internet se debía conectar el usuario, directamente, a un equipo de un proveedor de servicios y, además, pagar el tiempo de conexión en función de la distancia entre el proveedor y la usuario.

En aquellos primeros años de Internet liberalizado para el uso público, para realizar la conexión a la red se debía conectar el usuario, directamente, a un equipo de un proveedor de servicios —pagando una cantidad mensual o anual por ese derecho— y, además, pagar el tiempo de conexión en función de la distancia entre el proveedor y la usuario. Una persona que vivía en Madrid, si su proveedor se encontraba situado en la misma ciudad, disfrutaba de un coste de conexión por tiempo a razón de la aplicación de una tarifa de llamada local ¿Pero qué pasaba el usuario vivía en una ciudad más pequeña? Pues que, fácilmente, no habría proveedor de servicios en la ciudad, por lo que era necesario darse de alta en uno de Madrid o Barcelona —o cualquier ciudad grande que tuviera proveedores operando—, si bien la cuota con el proveedor del servicio era la misma, el tiempo de conexión sería tarificado a un precio de llamada interprovincial, por ejemplo, si el usuario se encontraba en otra provincia. Infovia terminó con aquello, ya que todo el mundo pasó a conectarse a través de un número de teléfono único 055, cargando a todos los llamantes una tarifa de llamada local independientemente del origen geográfico del llamante.

Las primeras conexiones a Internet que pude hacer fueron en una empresa de informática en la que trabajaba, utilizando un proveedor de servicios local a través de Infovia por medio de un módem de última generación US Robotics de 28800 bits por segundo que, al comprar a un mayorista, había conseguido para la empresa por un precio de 25.000 pesetas. Allí, en aquella empresa, descubrí por primera vez las páginas web, email con Eudora, News, Telenet y, sobre todo, el mundo IRC (Chat) que estaba a punto de ser disparado a la popularidad mundial.

Me fascinó el mundo de Internet, y el siguiente objetivo fue poder conectarme aquella red desde mi domicilio; para ello compré un módem interno más modesto, de 14.400 bits por segundo, y para acceder a Internet utilicé Infovia al dar de alta una cuenta de acceso en el famoso proveedor de servicios sevillano llamado Arrakis. Aquella empresa sevillana —fundada en Enero de 1996 por los hermanos Luis y Germán Torrado, acompañados de Juan Ignacio Rodríguez— desarrolló un servicio de acceso a Internet más económico y accesible que lo que había en España hasta ese momento, y en pocos meses la empresa sevillana arrasó el mercado de los proveedores de Internet hasta tal punto que a los 4 años, en 1999, fue adquirida por British Telecom.

La velocidad de acceso a Internet en aquella época no era ágil, más bien lo contrario, y otro tipo de redes más rápidas como la RDSI solo eran asumibles por empresas de cierto tamaño.

A finales del año 1996 contaba con mi módem de 14.400 bits por segundo y el acceso a Internet de Arrakis, todo gracias a un único y cómodo pago anual de 10.300 pesetas y el tiempo de conexión calculado como llamada local; con aquel acceso me metí de lleno en el mundo de Internet donde rápidamente empecé a crear páginas web. Pero la velocidad de acceso a Internet en aquella época no era ágil, más bien lo contrario, y otro tipo de redes más rápidas como la RDSI solo eran asumibles por empresas de cierto tamaño.

Llegando al nuevo milenio fui mejorando la red de la empresa en la que trabajaba al instalar, por ejemplo, el software Wingate… uno de los primeros «proxies» que permitían a todos los ordenadores de la empresa que estaban en una red local compartir el acceso a Internet a través de un único módem, una única línea telefónica, ambos dispositivos conectados entre sí a un único ordenador que hacía las veces de servidor. Aquello fue un avance importante, todos los ordenadores compartían el acceso a Internet con una única cuenta, línea, y módem… pero, con el nuevo milenio a las puertas, ya hablaba de unas futuras redes de banda ancha.

Con la entrada del año 2000 se iniciaron las instalaciones de ADSL o Cable en pequeñas empresas y hogares. Para la ADSL se utilizaba la línea de teléfono básica, y para la conexión por Cable el medio utilizado era fibra óptica hasta las subestaciones, y de allí a los domicilios cable coaxial. A mediados del año 2000, llegó a mi domicilio un acceso a Internet mediante cable-módem por coaxial y fibra óptica… «adiós» a las llamadas de teléfono para realizar la conexión… «adiós» a ocupar la línea de teléfono en los tiempos de conexión a Internet…  y «hola» a la conexión a Internet rápida y permanente. La llegada de banda ancha a mi domicilio fue un paso muy importante, y mi afición por Internet fue a más… entonces empecé a desarrollar páginas web y proyectos en Internet mucho más complejos… hasta que me topé con los siguientes obstáculos una vez entrado el año 2001.

En el año 2001, y con la llegada de las redes de banda ancha, ya no era necesario pagar a un proveedor de servicios para acceder a Internet, ni era necesario pagar por el tiempo de conexión, además de no ocupar la línea de teléfono para voz cuando estaba activa una conexión a Internet. El coste del servicio era una cuota fija mensual con el proveedor de banda ancha, y la conexión era ilimitada. También era gratuito poner en marcha una página web en Internet, ya que había miles de servidores que ofrecían espacio gratuito, sin coste económico alguno, para que los internautas pudieran subir sus propias páginas a la red. Pero solo había lugar para sencillas páginas HTML con «frames», textos, e imágenes, y algún que otro formulario «mailto».

Contratar un espacio web para la ejecución de «scripts» Perl o Php y conectar a una base de datos no era gratis.

A la hora de desarrollar páginas complejas ya era necesaria, en el año 2001, la ejecución de scripts Perl o Php y la conexión a base de datos como, por ejemplo, MySQL. Contratar un espacio web para esos servicios no era gratis, y el coste no era barato. Por eso, en aquella época, comencé a desarrollar en mi cabeza una idea… ¿por qué no montar mi propio servidor de Internet en casa? ¡Pues manos a la obra!

Poco tiempo después inicié las primeras pruebas sobre mi ordenador personal que utilizaba para mis labores diarias… y tenía instalado Windows; entonces instalé aplicaciones como Apache, Perl, Php, y MySQL en versiones para el sistema operativo de Microsoft. Y después de muchas pruebas estaba completamente atascado: el servidor Web, que era el primer paso, no funcionó. Después de mil vueltas descubrí que mi proveedor de acceso a Internet bloqueaba, por defecto, el uso de los «puertos TCP de sistema» en el sentido de subida hacia el módem-cable, que son los puertos que van del 0 al 1024. Y el puerto estándar de un servidor web es el 80. Así que redireccioné el servidor al puerto 8080 y, por fin, logré hacer funcionar un servidor web propio en mi hogar.

El siguiente paso era darle un dominio al servidor, pero registrar uno de los oficiales (.com, .net, .org, o .es) era realmente más caro que en la actualidad, así que opté por crear un subdominio gratuito en un famoso redireccionador, en aquellos años llamado «cjb.net». Posteriormente, monté un servidor FTP, News, Telnet… todos los servicios utilizados en aquellos años, excepto el servidor de correo electrónico porque el hecho de tener bloqueados los puertos 25 y 110 era un problema más serio no evitable mediante una sencilla redirección.

Cuando terminé de realizar todas las pruebas con mi servidor de Internet bajo Windows, fui totalmente consciente de dos problemas: en primer lugar, un servidor de Internet debía estar encendido las 24 horas al día y aquel ordenador era para mi uso personal diario; en segundo lugar, el acceso de banda ancha que contaba en aquellas fechas contaba con unos límites de 128 Kilobytes de bajada y 64 Kilobytes de subida. Con aquel ancho de banda, un servidor Windows no era una buena opción si el equipo comenzaba a tener un tráfico de usuarios importante…

Comencé a montar un equipo de cero basado en piezas de desecho. Así me hice con una placa base y un microprocesador Intel 486DX2.

En el año 2001 tenía acceso a muchas piezas viejas de desecho que terminaban en la basura. Así que comencé a montar un equipo de cero basado en esas piezas de desecho. Así me hice con una placa base y un microprocesador Intel 486DX2, 4 Megabytes de memoria RAM, una tarjeta gráfica sencilla, una tarjeta de red, y un disco duro de 4,3 Gigabytes… así hasta completar todo lo necesario para que ese ordenador «clónico» pudiera operar.

Una vez montado el equipo, le puse ventilación extra y busqué el sistema operativo adecuado que no podía ser otro que no fuera un Linux. En una tienda de prensa y revistas de mi ciudad rebusqué entre las revistas de informática hasta encontrar una que incluyera una distribución Linux… me hice con una distribución Red Hat Linux por el módico precio de lo que pagué por la revista. Instalé el Linux en el equipo de desecho configurando el Servidor Web con Php Perl, MySQL, FTP, y Telnet; el rendimiento de aquel servidor con el ancho de banda de 128 Kb de bajada era, sencillamente, espectacular —para esa época, claro está—.

Es importante tener en cuenta que en el año 2001 ya estaban llegando a los domicilios los ordenadores basados en el microprocesador Intel Pentium IV, así que mi servidor de Internet era muy inferior y antiguo, pero sobre el Linux es importante aclarar que es increíble el rendimiento que puede obtener ese sistema cuando hablamos de Internet y los diferentes servicios del modo servidor. No obstante, muy poco tiempo después, me hice con una placa base y un microprocesador Intel Pentium I 120 Mhz que iban directos a la basura… les evité aquel triste final, y los monté en el servidor para sustituir el Intel 486DX2. Unos meses más tarde, conseguí un Intel Pentium I a 133 Mhz y sustituí el procesador, además de montar una unidad adicional de disco duro con 40 Gigabytes de capacidad… el disco duro principal de 4,3 Gigabytes era demasiado pequeño.

A partir de ahí. mi servidor de Internet comenzó a funcionar a la perfección, y además de subir mis complejas páginas web con programación y base de datos sin coste económico alguno para mí, llegué a colgar, incluso, una webcam que tomaba imágenes de la ciudad y las subía en tiempo real a Internet. Poco después empecé a ofrecer servicios totalmente gratuitos de «hosting» con ejecución de «scripts» y acceso a base de datos, estrategia que llenó mi servidor de páginas web de usuarios de toda España.

Como importante mejora adicional registré un dominio directo .com para eliminar la redirección de terceros

Al terminar el primer año de funcionamiento del servidor «casero», me hice con una placa base y un microprocesador Intel Pentium II 233 Megahercios, y más memoria RAM para ampliar el servidor. Además, el proveedor de banda ancha subió sin coste los límites del ancho de banda a 256 Kilobytes de bajada y 128 Kilobytes de subida. No mucho después, el ancho de bajada alcanzó los 640 Kilobytes. Como importante mejora adicional registré un dominio directo .com para eliminar la redirección de terceros… más profesional así…

Aquel servidor de Internet «casero» estuvo operativo durante casi 5 años, entre los años 2001 y 2006, ofreciendo servicios totalmente gratuitos con el máximo de prestaciones, pero llegó un punto en el que me fui a trabajar lejos de mi tierra, y tuve que desmontar todo aquello al tener que hacer mudanza.

En la actualidad, un servidor de Internet propio ya no es tan importante, ya que el coste de tener contratado un hosting «multidominio», o incluso un servidor VPS completo, es tan bajo que saldría más caro montar un ordenador en casa, y pagar el gasto de luz que va a generar el hecho de estar encendido 24 horas al día… eso sin contar el coste del mantenimiento. Y, en la actualidad, existen «hosting» gratuitos con acceso a base de datos y programación, incluso con dominio propio, todo a bajo coste… ¡es realmente barato mantener una web en Internet! No obstante, he de reconocer que guardo con especial cariño recuerdos de aquellos años de «trapicheo» con piezas de desecho, y de ingenio para lograr objetivos informáticos dentro de un primitivo Internet para gastar la menor cantidad de dinero posible.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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