• Opinión

La asignatura de informática en la educación obligatoria en el año 1990

  • por Manuel Llaca
  • 16 nov 2017
  • 707 Visualizaciones
  • ¿Te ha gustado este artículo? Haz clic en el corazón ...  0


El primer día lectivo del nuevo curso en la asignatura de informática fue sorprendente: un nuevo aula de mayor tamaño, y un ordenador por persona. Y, para más sorpresa, los dos viejos equipos del aula habían sido sustituidos por unos magníficos ordenadores PC, pero no eran ordenadores cualquiera, eran ordenadores IBM PS/2 Model 30 que ya incorporaban disco duro de serie.


En el último trimestre del año 1989 contaba con 15 años de edad recién cumplidos, y estaba a punto de comenzar el segundo curso de bachillerato en un instituto público de mi ciudad natal. El nuevo curso era especial para mí porque, según el plan de estudios vigente en aquellos años, en ese curso iba a contar con una asignatura optativa que no existía en primero de bachillerato, ni en ninguno de los ocho cursos que formaban la educación primaria o EGB ¿Por qué esperaba aquello con alegría? Porque una de las asignaturas opcionales a elegir, para ocupar el lugar de la optativa, era la asignatura de informática.

Para Octubre de 1989, mes de inicio del nuevo curso lectivo, llevaba ya casi tres años entre ordenadores; en casa había tenido un Amstrad CPC6128 primero, un Amstrad PCW8256 después, para terminar con un fabuloso Compatible PC de marca Dynadata -fabricado por Daewoo-; por lo tanto llevaba mucho tiempo «fascinado» por la informática y, para aquellas fechas, ya había programado en BASIC, COBOL, y Lenguaje C.

En 1989 la informática de 8 bits ya se había implantado con mucha fuerza en España, y el mundo PC comenzaba a asomar gracias al nacimiento de los ordenadores compatibles entre sí.



La asignatura de informática era la que casi todo el mundo elegía como primera opción a cursar... en 1989 la informática de 8 bits ya se había implantado con mucha fuerza en España, y el mundo PC comenzaba a asomar gracias al nacimiento de los ordenadores compatibles entre sí. Pero las plazas eran muy limitadas, tan solo había 10 plazas por clase para cuatro cursos completos de segundo de bachillerato con unos 160 alumnos.

Era necesario marcar algo tangible como línea de corte para acceder a cursar la asignatura, y lo más apropiado era usar la nota media del curso anterior en matemáticas para seleccionar a las 10 personas que iban a cubrir esa asignatura. Mis notas de primero de bachiller, en general, habían sido muy buenas, y la nota de matemáticas había sido alta... finalmente me correspondió ocupar una de esas 10 plazas, algo que me alegró enormemente.

Cuando accedí al aula allí pude ver dos ordenadores nada más: un MSX y otro equipo de 8 bits que era de arquitectura propietaria...



Recuerdo perfectamente mi «tensa» espera para asistir a la primera clase de informática en el instituto, y el estreno no fue nada bueno... decepcionante, en realidad. Cuando accedí al aula allí pude ver dos ordenadores nada más: un MSX y otro equipo de 8 bits que era de arquitectura propietaria... un equipo desconocido ¡Pues bien íbamos a recibir clases de informática con dos ordenadores para diez alumnos!

La clases lectivas sobre informática fueron, básicamente, una pérdida de tiempo... una forma de pasar el rato. Recibimos clases de BASIC, lenguaje que ya dominaba, y el famoso lenguaje Logo tan sumamente educativo. Así llegó Junio de 1990 y con ello el final de un curso «aburrido» en lo que a la asignatura de informática refería.

Al llegar a tercero de BUP era necesario elegir la rama por la que se iba a cursar los estudios a partir de ahí.



En Octubre de 1990 me tocaba empezar el último curso de bachillerato, tercero de BUP, y, nuevamente, me correspondió como asignatura optativa la de informática. Además, al llegar a tercero de BUP, era necesario elegir la rama por la que se iba a cursar los estudios a partir de ahí, y elegí el camino más duro: la rama de ciencias puras con matemáticas, física, biología, y química.

Visto lo del año anterior, no esperaba nada en especial para la asignatura de informática, más bien esperaba un devenir similar al año anterior. Pero para el nuevo año hubo un cambio no esperado: llegó al instituto un nuevo profesor para ocupar el puesto de director del centro... y resulta que aquel director era un forofo de la informática.

Para mi sorpresa, los dos viejos equipos del aula habían sido sustituidos por unos magníficos ordenadores IBM PS/2 Model 30.



El primer día lectivo del nuevo curso en la asignatura de informática fue sorprendente: un nuevo aula de mayor tamaño, y un ordenador por persona. Y, para más sorpresa, los dos viejos equipos del aula habían sido sustituidos por unos magníficos ordenadores PC, pero no eran ordenadores cualquiera, eran ordenadores IBM PS/2 Model 30 que ya incorporaban disco duro de serie. Entonces... ¡la asignatura de informática sí fue verdaderamente lectiva para mi!

El IBM PS/2 Model 30 era un equipo basado en el caro procesador Intel 8086, por lo que era un microprocesador de 16 bits a diferencia de los PC comunes que había en la mayoría de hogares que llevaban el microprocesador de 8 bits Intel 8088. Con aquel ordenador descubrí nuevas tecnologías como la impresionante -y más económica que la VGA- tarjeta gráfica MCGA, así como pude utilizar, por primera vez, una disquetera de 3½ pulgadas, ya que los ordenadores PC que abundaban en los domicilios todavía contaba con unidades de disco de 5¼ pulgadas.

Se impartió formación sobre el sistema operativo MS-DOS, y después sobre todo el paquete de aplicaciones de IBM de la Serie Assistant.



La parte lectiva del curso también fue muy interesante, se impartió formación sobre el sistema operativo MS-DOS, y después sobre todo el paquete de aplicaciones de IBM de la Serie Assistant: el procesador de textos Writing Assistant, el gestor de base de datos Filing Assistant, la hoja de cálculo Planning Assistant, el generador de gráficas Graphing Assistant, y el generador de informes Reporting Assistant.

Sobre el sistema operativo MS-DOS nada podía aprender porque ya hacía tiempo que lo dominaba, pero de la serie Assistant aprendí mucho ese año y, realmente, se podían hacer grandes cosas con aquella primitiva «suite» de IBM.

Con la llegada al curso de COU se suprimía la asignatura optativa. Por lo tanto, para mi último curso en el instituto, ya no iba a tener la asignatura de informática.



Llegado el mes de Junio de 1991 terminé el curso de tercero de BUP y, con ello, obtuve el título de bachillerato. Al año siguiente me iba a llegar el enfrentamiento con el duro curso de preparación para la Selectividad y la Universidad llamado COU. Y con la llegada al curso de COU se suprimía la asignatura optativa. Por lo tanto, para mi último curso en el instituto, ya no iba a tener la asignatura de informática.

Aunque en el instituto ya no era alumno de la asignatura de informática, mi relación con el director del centro era buena, y a algunos alumnos entusiastas de la informática nos dejaba acceder al aula de esa asignatura en horas fuera de clase. En el segundo año de estancia del director en el centro había vuelto a mejorar, nuevamente, el equipamiento informático del centro, y cuando accedí por primera vez al nuevo aula quedé maravillado: ordenadores más modernos, impresoras de última moda y, sobre todo, allí pude utilizar por primera vez una maravillosa Sound Blaster 1.5 que transformó al ordenador PC en un equipo multimedia. Todavía recuerdo el micrófono y el loro de Creative Labs que repetía en el ordenador todo lo que decía por el mencionado micro... todos nos quedamos prendados de aquella «nueva» informática multimedia que todavía no había llegado a los hogares.

Y terminamos por grabar las canciones creadas con la Sound Blaster en las ya extintas cintas de música.



En el último año que estudié en el Instituto cursando COU, accedí con frecuencia al aula de informática acompañado de un amigo, también alumno del centro, para hacer nuestros primeros pinitos de música electrónica por medio de aquella magnífica tarjeta de sonido. Y terminamos por grabar las canciones creadas con la Sound Blaster en las ya extintas cintas de música. Y así salí del instituto, terminando -de forma abrupta un mes de Junio- mi relación entre la informática y los estudios secundarios.

Etiquetas del artículo

Artículos relacionados