Los problemas para transferir archivos en un PC en el año 1989 Los problemas para transferir archivos en un PC en el año 1989
A finales de los años ochenta la informática basada en el mundo PC estaba en pleno proceso de estandarización, pero una rápida evolución de... Los problemas para transferir archivos en un PC en el año 1989

A finales de los años ochenta la informática basada en el mundo PC estaba en pleno proceso de estandarización, pero una rápida evolución de la tecnología informática, seguida de una falta de medios por el elevado precio de los sistemas, lograba que procesos que, en principio, pudieran ser sencillos, se transformaran en caminos llenos de obstáculos a superar… incluido el sencillo proceso de transferir archivos entre ordenadores.

La informática moderna es muy diferente a la de hace treinta años, y el mejor modo de mostrar el espíritu de la época se puede mostrar por medio de experiencias reales basadas en pequeñas situaciones cotidianas… por ejemplo, en el simple proceso de transferir archivos de un ordenador a otro. En el año 1989 contaba en casa con un estupendo ordenador PC Compatible de marca Dynadata —ordenador fabricado por Daewoo—, que contaba con un microprocesador Intel 8088 que operaba a 8 Mhz de velocidad, 640 Kilobytes de memoria RAM, disco duro de 20 Megabytes, monitor monocromo en verde fósforo, y una unidad de disquete de 5¼ pulgadas. Sin duda un equipo destacado para un domicilio, ya que en aquella época los ordenadores domésticos que predominaban eran los pequeños equipos de 8 bits como el Amstrad CPC, ZX Spectrum, o Commodore 64.

IBM lanzó un moderno equipo llamado IBM PS/2 buscando recuperar el control del mundo PC perdido desde el año 1983.

En el año 1987 IBM lanzó un moderno equipo llamado IBM PS/2 buscando recuperar el control del mundo PC perdido desde el año 1983; un equipo innovador y avanzado para el momento, y que incluyó importantes novedades tecnológicas. Entre todas ellas destacó la aparición para el mundo PC de una unidad de disquete de alta densidad de 3½ pulgadas, dispositivo llamado a sustituir al viejo disquete de 5¼.

En el año 1989 la informática ya estaba virando del pequeño ordenador de 8 bits hacia un mundo PC en pleno proceso de estandarización… pero el coste económico del PC era mucho más elevado. En el año 1989 una empresa alemana llamada Schneider —conocida por ser el fabricante licenciado del Amstrad CPC en su versión alemana— decidió crear un ordenador PC Compatible de buenas características, pero bajo un precio final más asequible dirigido a llamar la atención en los hogares.

Schneider creó un ordenador que solo contaba con monitor y teclado, y todo el hardware iba en el interior del teclado —como el Amstrad CPC, pero en el mundo PC—, contando con una moderna unidad de 3½ pulgadas integrada. Incorporó 512 Kilobytes de RAM, un microprocesador Intel 8088 a 9,54 Megahercios de velocidad, una estupenda gráfica CGA, y un monitor color. El inconveniente: no incorporaba disco duro interno, y solo contaba con la posibilidad de adquirir aparte un disco duro externo de 20 Megabytes de capacidad.

Del Euro PC me fascinó que llevara de serie una gráfica CGA y un monitor color, además de incorporar la famosa unidad de 3½ pulgadas.

Del ordenador Euro PC me fascinó que llevara de serie una gráfica CGA y un monitor color —lo habitual era disponer de una tarjeta gráfica Hércules con monitor monocromo—, además de incorporar la famosa unidad de 3½ pulgadas —aunque de baja densidad—; todo ello por un precio de 99.000 pesetas, que era un coste final realmente excelente para un mundo PC realmente caro para los usuarios de la informática personal de aquellos años.

En el año 1989 compré el nuevo Euro PC nacido en Alemania buscando explorar la nueva tarjeta gráfica creada por IBM así como la nueva —y pequeña— disquetera… era como entrar en el mundo del fabuloso IBM PS/2, pero sin gastar las 500.000 pesetas que podía costar el nuevo ordenador basado en la arquitectura microcanal de IBM.

Cuando tuve en mi domicilio ambos equipos, uno al lado del otro, pensé que iba a necesitar transferir archivos de uno a otro —era una necesidad inevitable—… pero… ¿cómo los podía pasar? El Dynadata solo contaba con una unidad de disquete de 5¼ pulgadas; el Euro PC con una de 3½ pulgadas. En aquella época había equipos con ambas disqueteras… tampoco existía Internet, ni el «cloud computing»… no habían nacido el USB ni el pendrive…

Solo cabía comprar una disquetera externa de 5¼ pulgadas para el Euro PC.

Al Dynadata no se le podía añadir una disquetera de 3½ pulgadas… solo cabía comprar una disquetera externa de 5¼ pulgadas para el Euro PC —no contaba con la posibilidad de añadir una interna por la evidente falta de espacio en el interior del teclado—. Pero aquel periférico extra era realmente caro.

Opté por una solución intermedia, comprar un software Link ¿Qué era aquello? Un software especial que se instalaba en dos equipos y, mediante un cable serie, se podían transferir archivos en una especie de «peer-to-peer en puerto serie». El «pack» incorporaba el software en disquete de 3½ y 5¼ pulgadas. Lo encargué y me costó 25.000 pesetas de la época… bastante más barato que comprar la unidad externa de 5¼ pulgadas para el Euro PC.

Para adquirir el software fui a una tienda de informática de la ciudad en la que vivía, ya que conocía y tenía confianza con su dueño. En realidad, solo se podía comprar material del mundo PC en el fabuloso departamento de informática de El Corte Inglés o en esa tienda, el resto de tiendas de la ciudad solo tocaban el mundo de los 8 bits. Cuando llegó el pedido me fui a casa, instalé el software en ambos equipos —cada uno por medio de su formato de disquete—, y conecté ambos ordenadores por medio de un cable serie que tenía en casa para un módem externo de 1.200 bits por segundo que utilizaba para conectarme remotamente a equipos BBS. Después de ilimitados e infructuosos intentos, aquello no funcionó.

El software Link requería un cable especial serie, no podía ser utilizado con un cable estándar para módem.

Al día siguiente fui a la tienda con el paquete del Link con intención de devolverlo, y cuando el dueño vio aquello fue a la trastienda y me entregó un cable. Resulta que el software Link para transferir archivos requería un cable especial serie, no podía ser utilizado con un cable estándar para módem, y también resulta que el cable venía con el producto original que yo había adquirido el día anterior… el dueño de la tienda se había quedado con mi cable pensando hacer otro negocio aparte… ¡le había pillado!… ¡menos mal que me conocía desde hacía algunos años! Puedo resumir la situación con aquella frase popular que dice: «la confianza da asco».

Una vez rescatado el cable «raptado» volví a mi domicilio, monté otra vez el sistema y… ¡voilá!… pude empezar a transferir archivos. Eso sí, como era una comunicación por puerto serie, el software pasaba muy lentamente… ¡menos mal que de aquella el tamaño del software era mucho menor que en la actualidad! En un par de días pude pasar todo el software que tenía en discos de 5¼ a los modernos disquetes 3½ pulgadas. No mucho tiempo después empezaron a ser comercializados ordenadores PC con ambas disqueteras incluidas de serie.

Entre inconvenientes tecnológicos y engaños, a finales de los años ochenta, el proceso de transferir archivos entre dos ordenadores con diferente disquetera resultó ser un auténtico mar de lagrimas. Pero el objetivo fue cumplido. En la actualidad sería mucho más sencillo todo… la infraestructura informática nada tiene que ver con la de hace 30 años.

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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