Folclore Hacker (I): La curiosa historia del ordenador con el botón «más magia» Folclore Hacker (I): La curiosa historia del ordenador con el botón «más magia»
Una de las historias más curiosas de la informática se dio en el famoso MIT, en uno de los armarios del ordenador PDP-10… el... Folclore Hacker (I): La curiosa historia del ordenador con el botón «más magia»

Una de las historias más curiosas de la informática se dio en el famoso MIT, en uno de los armarios del ordenador PDP-10… el protagonista un botón etiquetado bajo el nombre de «más magia»…

Raphael Finkel inició en 1975, en la Universidad de Stanford, el diccionario por antonomasia de los términos de la cultura hacker llamado Jargon File. Aquel diccionario fue construido en base a las experiencias de los excelentes profesionales del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), y del SAIL de la Universidad de Stanford, todo ello sujeto al protagonismo de una máquina: el ordenador PDP-10. Además del diccionario, con el tiempo, también fueron recogidas en su interior algunas historias… y una de las más interesantes tienen que ver con el descubrimiento de un botón etiquetado como «más magia».

Algunas historias terminaron en un apartado del fichero llamado Folclore Hacker.

Guy L. Steele, uno de los participantes en el desarrollo del Jargon File original, recopiló algunas historias que terminaron en un apartado del fichero llamado Folclore Hacker. Y una de las historias más curiosas cuenta con el propio Steele como actor principal… y a un botón llamado «más magia».

Se encontraba Steele revisando uno de los armarios de un ordenador PDP-10 del MIT cuando encontró un pequeño botón pegado al marco. Aquel botón disponía de dos posiciones, y escrito a lápiz sobre el propio marco metálico contaba con dos leyendas: magia y más magia. El primer dato importante… nadie sabía en aquel momento quién había hecho aquello, evidentemente era algo «casero» ejecutado por algún técnico hardware del laboratorio.

El botón estaba en la posición más magia y, además, solo contaba con un cable conectado cuyo extremo final se perdía en la maraña de los cables interiores del armario.

En aquellos años de una informática en nacimiento a nadie se le ocurría tocar nada en un ordenador de las dimensiones del PDP-10 sin antes investigar un poco que podía ser aquello. Y Steele, activado por la curiosidad, llamó a otro compañero del MIT. Los dos comprobaron que el botón estaba en la posición más magia y, además, solo contaba con un cable conectado cuyo extremo final se perdía en la maraña de los cables interiores del armario.

A cualquier experto en electrónica le parecerá evidente que un interruptor con un cable conectado en un lado, y ningún cable en el otro lado, debiera ser totalmente inocuo… es un conocimiento básico de la electricidad que un interruptor no puede hacer nada a menos que haya dos cables conectados a él. Así que pensaron, siguiendo su lógica electrónica, que aquello era una broma de alguien desconocido. Entonces cambiaron la posición del botón de más magia a magia; y entonces la máquina se bloqueó al instante.

Devolvieron al interruptor a la posición original más magia, resetearon el ordenador, y volvió a funcionar.

Ante el asombro de los dos protagonistas, que inicialmente pensaron que aquello había sido una pura coincidencia —no tenía lógica alguna—, devolvieron al interruptor a la posición original más magia, resetearon el ordenador, y volvió a funcionar. Y aquello se quedó así… una anécdota deslumbrante sin explicación técnica.

Un año después, Steele contó la historia a otro compañero llamado David Moon, y le enseñó aquel interruptor. Investigaron el otro extremo del cable y averiguaron que estaba conectado a un pin de tierra… y aquello certificó, con claridad, que el cambio era doblemente inútil: no solo no era eléctricamente operativo, sino que estaba conectado a un lugar que de todos modos no podía afectar a nada. Cambiaron de posición nuevamente el interruptor, pasando otra vez de la posición más magia a magia, y el ordenador volvió a bloquearse.

Aquel interruptor no podía afectar en nada al ordenador.

En ese momento se encontraba cerca Richard Greenblatt, otro hacker del MIT, que también inspeccionó aquello y llegó a la misma conclusión: aquel interruptor no podía afectar en nada al ordenador. Así que cogió un cortador de cables, cortó aquel cable del interruptor, y reinició el ordenador. Y a partir de ahí el ordenador operó con total normalidad durante los siguientes años.

Guy L. Steele guardó aquel interruptor en el sótano de su casa durante muchos años, siempre en la posición más magia… y nunca hubo una explicación contrastada a ese extraño fenómeno. No obstante, se dieron dos posibles teorías que podrían explicar aquel funcionamiento del interruptor.

¿Perno de tierra marginal o diferencia de potencial entre las tierras?

La primera explicación sería que algún circuito cerca del perno de tierra era marginal, y al cambiar la posición del interruptor se modificó la capacitancia eléctrica lo suficiente como para alterar el circuito a medida que pasaban pulsos de millonésimas de segundo. La otra explicación se planteó muchos años después, en 1994; siendo el cuerpo del interruptor de metal, se podía suponer que el extremo no conectado del interruptor está enganchado al cuerpo del interruptor y, a su vez, el cuerpo estaba conectado a la carcasa de la computadora presumiblemente conectada a tierra. La tierra del circuito dentro de la máquina no tiene necesariamente el mismo potencial que la tierra de la carcasa, por lo que al girar el interruptor se conectó la tierra del circuito a la tierra de la carcasa, lo que provocó una posible caída de voltaje que reinició la máquina.

La explicación más certera, o más probable, es la segunda, pero… ¿quién colocó aquel interruptor? Con probabilidad aquello fue descubierto por alguien que se encontró con el problema de la diferencia de potencial entre las dos tierras, y luego conectó el interruptor a modo de broma.

Una historia con cierta atmósfera mágica.

Aquella historia cuenta, sin duda alguna, de cierta atmósfera mágica, nunca mejor dicho, porque donde sucedió aquello era el lugar donde se encontraban las mentes más privilegiadas de la ciencia y tecnología, y si para ellos fue un hecho difícil de explicar… ¿qué será para el resto de la población?

Manuel Director

Analista informático, desarrolla su labor profesional para importantes clientes en una empresa de Ingeniería de Software. Entre sus logros se encuentra haber ganado un premio internacional, y otro premio a nivel nacional, además de otras dos importantes menciones, todo ello relacionado con el mundo de Internet y la informática. Además es el creador de varios desarrollos de software freeware de gran éxito en varios países. En su tiempo libre fuera de su labor profesional es Director de ParcelaDigital.

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