Sin embargo, en el episodio de hoy os voy a contar cómo conseguí llevarme a casa una de estas joyas sin soltar ni una sola moneda. Viajaremos a la trastienda de los negocios de barrio de los años ochenta para descubrir cómo orquesté un trueque maestro, cambiando dos de mis antiguos ordenadores por el PC de mis sueños.
Poneos cómodos, ajustad el volumen y acompañadme a una época donde el ingenio y el 'cacharreo' valían tanto como el dinero en el bolsillo.