Nos situamos en un punto de inflexión crítico: en 1995. Un año donde el mundo empezaba a asomarse a Internet, pero donde la verdadera magia ocurría dentro de las cuatro paredes de una oficina o una habitación llena de amigos. En la mesa de hoy no hay Wi-Fi, ni Bluetooth, ni nubes invisibles; solo el peso tangible de la tecnología. Nos sumergimos en una época de transición. Mientras el estándar 10Base-T con sus conectores RJ45 empezaba a ganar terreno, muchos todavía lidiábamos con el robusto pero caprichoso 10Base2. Recordaremos el tacto de los cables coaxiales RG-58, la importancia vital de los terminadores de 50 ohmios (sin los cuales toda la red caía en el olvido) y esas piezas en forma de 'T' que eran el corazón de nuestras primeras LAN. Hablaremos de la configuración de las tarjetas ISA y PCI, de los conflictos de IRQ que nos quitaban el sueño y de cómo Windows 95 cambió las reglas del juego al introducir el 'Plug and Play', que a veces era más 'Plug and Pray'.
Acompáñame en este recorrido por los ruidos de los ventiladores, el parpadeo de los hubs de 10 Mbps y el aroma a soldadura y plástico de mediados de los noventa. Prepare sus crimpadoras, porque hoy en ParcelaDigital, volvemos a cablear el pasado.